domingo 16 de junio, 2019

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Entre el Bío Bío y el Queuco


 Por La Tribuna

gino benedetti (1)

Se aproxima el solsticio de invierno y junto a esto el “We Tripantu”, y como cada año en esta fecha, lo indígena o lo ancestral vuelve a estar de moda, en nuestra cultura cada día más occidentalizada. ¿Pero cuánto sabemos de nuestra cultura ancestral y de nuestro territorio? En la cordillera de Los Andes, sobrevuela el cóndor, protegiendo a un pueblo lleno de tradiciones y sabiduría, mujeres y hombres, bajo la sombra del pehuén o araucaria, mantienen vivas sus costumbres, resguardando un legado que asombra y cautiva a cualquier visitante.

La doctora en Lengua Española, Ma. Regina González D. define a los pehuenche como “Un pueblo de espíritu libre, que sueña y sonríe escuchando los relatos de los abuelos, en ellos vive el deseo de conservar la lengua, el territorio, la cultura, la tradición y una alimentación noble”, bajo esta deducción, los quiero invitar a viajar, a conocer y revalorizar a esta, nuestra cultura ancestral. Las comunidades que viven en este territorio, manifiestan en su paso el cariño de su gente; Qué grato es compartir junto a las ñañas, un mate y un trozo de tortilla de rescoldo, acompañada de sus relatos e historias de vida, que sorprenden y te entregan un par de lecciones, donde el calor del fogón, te invita a quedarte y no querer partir. En la ribera de sus ríos, se divisan peñis y lamienes pescando, disfrutando y dando gracias por lo que les entrega la Ñuque Mapu (tierra). Aquel que piense u opine, que la dieta de nuestras comunidades indígenas, se basa en corderos y caballos, está muy equivocado, ya que en muchas oportunidades los recursos económicos no son los suficientes. Es aquí donde florece el ingenio del pehuenche, optimizando de mejor forma los recursos y productos que les brinda Nguenechen (Dios).

Convivir y ser testigo de la sabiduría pehuenche, es algo que sin duda nutre el alma, que enriquece y fortalece nuestras raíces. La transmisión oral de sus conocimientos nos permite valorar esta cultura, que con el pasar del tiempo hacen que Alto Bío Bío, tenga una identidad, generando en su territorio un sentido de pertenencia entre los que habitan en ella.

Nuestro pueblo pehuenche, nos invita a ser reflexivos y agradecidos de los aciertos  e inexactitudes que enfrentamos en la vida, ya que a través de cada vivencia, adquirimos un aprendizaje o una lección que nos ayudará a enfrentar un nuevo día, logrando un mayor entendimiento, llevándonos a ser agradecidos de la naturaleza y de las oportunidades que se nos presentan.

Caminar entre las laderas de sus cerros y caminos, cobijados por la sombra de avellanos y hualles, es algo que debemos experimentar; recibir un abrazo y un cariño sincero de la  Mama Chinda en Ralco o de Juanita en el Avellano, es regocijarse de sabiduría y conciliación, donde la exclusión entre su gente no tiene cabida. Dar oídos a los relatos entorno a la piñalería y sus tradiciones, será siempre un encuentro con el conocimiento milenario y con la armonía que buscamos lograr con el medio ambiente. Estar inmerso en la cordillera entre los caudales del Queuco y el Bío Bío, y escuchar el Chedungún, permite ejemplificar la belleza e identidad inmensurable de la cultura que se resguarda y vive en las comunidades indígenas pehuenche. 

“Entender y valorizar la cosmogonía pehuenche, es cuando ves las ramas curvadas de una araucaria hacia el cielo y comprendes que este árbol ha alcanzado su sabiduría levantando sus brazos y agradeciendo al Wenu Mapu (cielo)”.

Gino Paoli Benedetti

Académico del área Hotelería, Turismo y Gastronomía

Inacap Los Ángeles


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