domingo 18 de agosto, 2019

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Este nuevo partido…


 Por La Tribuna

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Terminada las revoluciones y fracasadas todas, ha comenzado la búsqueda de nuevos paradigmas que orienten el quehacer social, fortalezca liderazgos y culmine con nuevos poderes políticos.

La denominada Izquierda, en tales perspectivas, tiene dos rostros. Uno, el de aquellos que han comenzado a entender que con la libertad de las personas no se juega y que, al revés, la persona debe ser un motor de desarrollo en todas las áreas de la vida humana teniendo un Estado fuerte, orientador, protector social. Un buen representante de tal línea política, es el actual senador Carlos Montes. Y  el otro, aquel que sigue aún convencido que el Estado es el centro de la inteligencia nacional y que, siendo la igualdad el principal sostén de cualquier lucha actual y futura, será sólo el Estado quien asuma plenamente la responsabilidad de administrar las libertades que muy en contra de su doctrina, producen la odiosa diversidad social. Fiel exponente de tal posición política es el Frente Amplio, que transcurrido más de un año en actividad pública, no ha hecho ningún aporte de nada en nada.

Visto lo anterior, comienzan a surgir en todo el mundo, una búsqueda o rescate de valores, “dejados de la mano de Dios”, escondido en el desván del debate político, olvidados por las revoluciones, debilitados en sí mismo por la omisión en su alimentación. Pero ahí están. Para algunos, es la vuelta  a la protección de los asuntos que, por su naturaleza son y serán, el soporte esencial de cualquier cosa. Y la acción política, es una de esas cosas. Y el ser humano, objetivo final, es más que una cosa, es persona, con identidad, con sueños, responsable de sus actos y provistos de voluntad.

¿Qué viene entonces? Definidas las nuevas izquierdas y las nuevas derechas, ¿podrán ellas desprenderse en su debate actual y futuro de los asuntos propios de esta naturaleza presente en la esencia humana? Desde nuestro punto de vista, la respuesta es categórica: no. Entonces, si es así, ¿cuál será el, “teatro de operaciones”, en que se dará la batalla política? Adelantamos una respuesta. Convencidos ambos grupos izquierda y derecha, que del Estado no hay que desprenderse, será el campo de los valores el que tendrá preeminencia  en la lucha que viene. Y el debate soterrado de hoy, es que, ¿los valores hay que comenzar a exponerlos, atacarlos o defenderos ahora o todavía hay espacio para seguir marginándolos de la discusión?…, a pesar de que el paradigma de la “igualdad”, tantas veces expuesto como soporte central de la sociedad,  está cada día más debilitado.

¿Por qué nace el Partido Republicano? Puede ser, porque otros no han enfrentado esta nueva realidad. El debate, en amplios espacios de nuestra geografía política, ha estado ausente.  El Ejecutivo, por siempre, poderoso y presente mil veces cada día, ha resuelto estar en, “la pelea del día a día”. O no ha tenido conocimiento de este futuro que ya llegó. Entonces, vienen los nuevos calificativos: Extremista, fundamentalista, patriotero, etcétera. Todos titulares que se incrustan en la cabeza social. Sin embargo, no permanecen. La naturaleza de las cosas, ya lo dijimos, sigue adelante. Y así, como los ecologistas, ya han convencido al mundo que hay que cuidar la naturaleza hoy y no mañana, los republicanos, están en lo mismo con la naturaleza social. Al menos, así lo veo y sin duda, que les irá bien.

Mario Ríos Santander   


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