jueves 20 de junio, 2019

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¿Dónde cabe el Partido Republicano?


 Por La Tribuna

Ayer en Santiago, José Antonio Kast inscribió en las oficinas centrales del Servel el partido político que encarna sus creencias: Partido Republicano. Acompañado de las figuras políticas que formarán parte de su colectividad, el excandidato presidencial ocupó varios símbolos durante el acto, entre ellos pañuelos azules que en Argentina se asocian a los movimientos que están en contra del aborto, y habló de los desafíos que tiene por delante en la conformación de su fuerza política.

No son pocos. Después de inscribirlo, por ley debe obtener la cantidad necesaria de militantes en cada una de las regiones del país para poder validarlo. Desde su sector apuntan a la región del Biobío, junto con O’Higgins, Maule y La Araucanía para comenzar a funcionar plenamente y no descartan hacerlo a nivel nacional. Por el momento, su alcance incluso llega a la Cámara de Diputados, donde el parlamentario Ignacio Urrutia, quien renunció a la UDI y ahora está listo para ser el primer representante del nuevo partido.

Pero ¿dónde cabe el partido de José Antonio Kast? Sin dudas se encuentra más a la derecha que ChileVamos, al punto de que en la agrupación de los partidos oficialistas no está claro si será recibido o no en ese conglomerado. Por lo pronto, la respuesta es de calma y espera hasta que efectivamente logre juntar la cantidad de firmas para ser un real partido. Por otra parte, tampoco es claro el interés del Partido Republicano de ser parte de la coalición de gobierno, pues las críticas de José Antonio Kast al gobierno del Presidente Sebastián Piñera no han sido pocas. Sería un mal indicio partir su rumbo capitulando con el Gobierno, cuando gran parte de su capital ha sido ganado con la línea dura que ha mostrado hasta ahora.

ChileVamos, en tanto, con la demora de su respuesta solo le da tiempo para que se conforme como partido político como tal y pierde la oportunidad de calificarlo rápidamente ante los ojos de sus electores, quienes podrían no estar de acuerdo con esa radicalización del movimiento. Quizás en el Gobierno se esté realizando el análisis de los costos que tendría rechazar abiertamente al nuevo partido de derecha, pero debe apurarse porque la respuesta podría llegar cuando ya a nadie le interese saberla.


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