miércoles 22 de mayo, 2019

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Opinión

La familia empresaria y su responsabilidad social

Andrés Vial Infante Director Cátedra Familias Empresarias FEC-UCSC


 Por Sebastian Carrizo

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La Familia Empresaria y su responsabilidad social, son muy importantes para cualquier país y, en particular, para los emergentes como Chile.

Además de ser un puntal de la economía, con una representatividad del 70% del PIB y del empleo, no existen rubros donde no estén este tipo de empresas. Además, tienen una particularidad sobre las que no lo son, tienen la capacidad de trabajar incansablemente por el bien de su negocio familiar.

Pero en esta columna, he querido enfocarme sobre un punto que es fundamental para la sociedad y, también, para la permanencia de estas empresas en el tiempo: la Responsabilidad Social.

Las Familias Empresarias desarrollan sus actividades en un contexto, donde sus miembros pueden trabajar o no en los negocios de la familia, y esto hace que existan diferencias entre unos y otros, ya sea de cercanía con las decisiones empresariales, sean de gran importancia para su desempeño o algunas más cotidianas y no tan relevantes. Los que están dentro muchas veces no comparten con los que están fuera, su visión de crecimiento futuro, reinversión de utilidades o políticas de reparto. Esto es lógico, ya que los primeros privilegian lo robusto de la posición financiera y crecimiento de mercado y los demás, lo que reciben como fruto de la inversión que tienen en la empresa de la familia. Estas diferencias y otras, son las que hacen que existan roces naturales y esperables entre los miembros de la familia empresaria, que si no son bien manejados, pueden terminar en conflictos muy profundos y difíciles de solucionar.

Muchas veces el patrimonio empresarial más que unir a la familia, la separa. Es por esto que los responsables de conducir a la familia y los negocios, deben tener un foco en temas sociales, en donde la familia pueda sentirse confortable. Ayudar, por ejemplo, a un hogar de ancianos, hogar de niños, escuelas o lo que la familia determine que quiere entregar, pero de corazón. No se trata de hacer un pago anual a una organización y olvidarse hasta el año siguiente, más bien es tomar un compromiso de largo plazo, para que toda la familia se vuelque hacia una ayuda social que, no sólo ayudará a quienes la reciben, sino a los miembros de la familia que dediquen parte de su tiempo en hacer el bien. Son muy bienvenidos los recursos económicos y aportes de bienes, pero lo que más importa, es la entrega personal. Aquí, están todos invitados a colaborar, incluso los que sientes que los negocios de la familia, no están en su línea de interés. Esto es lo que funciona como una amalgama, que une en lazos profundos a los miembros de la familia.

Si usted aún no tiene su objetivo de ayuda a la comunidad, no espere más y reúna a su familia empresaria, para que juntos decidan en qué colaborar. ¡Mucha Suerte!

 


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