martes 18 de junio, 2019

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Opinión

La alimentación, como piedra angular evolutiva

Gino Acuña Benedetti, Académico del área Hotelería, Turismo y Gastronomía Inacap Los Ángeles.


 Por Sebastián Carrizo

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La alimentación nos define como cultura; sobre ella, está basada la evolución de todas las especies. Los alimentos han definido al ser humano y la alimentación ha sido la piedra angular de este proceso de evolución cultural y biológica.

Para entender, debemos comenzar, cuando nuestro antepasado, el homo erectus, se topa con algo enigmático y desconocido, el fuego, dando un giro radical a su estilo de vida y con esto, a los alimentos que consumía, con este descubrimiento, la especia humana dejó solamente de recolectar, la caza de animales ya no era solo sinónimo de abrigo por sus pieles y su poca valorada carne dura sin procesar, esta última empezó a ser consumida a través de arcaicas técnicas de cocción. Nuestro antepasado, descubrió que era más grato para su paladar y digestión, consumir alimentos calcinados, que consumirlos crudos. Un alimento cocinado ayudó a bajar los índices de mortalidad, ya que mediante el fuego, se eliminaron bacterias nocivas para el organismo, asegurando de una u otra forma la prevalencia de la especie humana aumentando considerablemente el número de individuos, lo que hoy se conoce como sobre poblamiento o sobre densidad demográfica en algunas partes del planeta.

Con el dominio del fuego acompañado de las nuevas técnicas, comenzaron tradiciones y oficios ligados a lo que hoy conocemos como cocina, con esto no quiero decir que la profesión del cocinero, sea de la primera que hay registro, pero sí una de las más antigua del mundo, pudiendo asegurar que la cocina ha sido testigo de grandes acontecimientos en la evolución humana.  Con el fuego, nació el ahumado para conservar los alimentos o la popular tradición  del asado para consumirlos. llevando a que se generarán nuevas costumbres, cambiando parte de la cultura y dieta humana, pasamos de ser simples recolectores y cazadores, a cocineros, influyendo esto claramente en nuestro proceso evolutivo, generando ritos que con el pasar  del  tiempo, algunas se perdieron y otras se fueron perfeccionando. El alimentarnos dejó de ser un actuar propio de sobrevivencia, se transformó en la visualización de nuestra propia cultura, definiendo etnias o mejor dicho civilizaciones que marcaron o dejaron huella en este mundo. La acción de cocinar un alimento permitió establecer brechas del comportamiento humano en un territorio y su vinculación con los productos que tenía para subsistir. Que con el pasar del tiempo, hizo que los alimentos fueran y sean sinónimo de sucesos o propósitos históricos, que determinaron  la evolución y posicionamiento de nuestra especie, de la que hoy todavía somos testigos. Al alimentarnos debemos saber de productos, de lo que hay detrás de una preparación. De cuánto se esfuerza un agricultor para que sus cultivos lleguen a una buena cosecha y de esta forma a nuestra mesa, de cuánto sacrificio hay en  el pescador de nuestro país para traer una buena pesca o cuál es la tradición  en la elaboración de un buen medkeñ o merkén en las comunidades indígenas pehuenche; eso es la alimentación, un acto consciente es una expresión de nuestra cultura que se manifiesta a través de los sabores. Valorar lo que nos brinda la tierra, eso es cocinar, un alimentarnos con respeto, un respeto por nuestra evolución y nuestro patrimonio alimentario, un respeto por nuestro planeta y una revalorización de nuestras tradiciones y costumbres que nos identifican como país y nos hacen miembros de una cultura.


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