domingo 25 de agosto, 2019

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Opinión

La educación: mero traspaso de información

Miguel Abuter León, Alcalde de Antuco


 Por Sebastián Carrizo

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La calidad de la educación debería ser, junto con mejorar los estándares de salud, la preocupación permanente y principal con la salud los temas más importantes de un gobierno.

Por décadas la educación, y a medida que ha pasado el tiempo, ha ido perdiendo las directrices principales y objetivos para lo que fue pensada.

Estamos dando una educación enfocada, en la mayoría de los casos, en la transmisión de información académica, pero se han dejado de reforzar temas espirituales, la disciplina, la decencia, la perseverancia, la solidaridad, el trabajo en equipo, normas de convivencia y desarrollar la inteligencia emocional, entre otras.

En estos tiempos, cuya meta es –generalmente- conseguir un producto profesional, se pasan por alto reforzar estos valores, generando –salvo grandes excepciones- profesionales con muchos conocimientos en su área, pero –lamentablemente- careciendo de habilidades sociales, como un saludo afectuoso y siendo –a veces- extremadamente individualistas.

En este sentido, quiero destacar los cuatro pilares que deben existir en este gran proyecto que es la educación, como son el compromiso del estudiante, de los docentes, de sus familias y del sostenedor. Cuando falla uno de estas bases comienza el problema que va repercutir en el éxito del proyecto educativo.

También como todos sabemos existe una gran brecha entre los estudiantes de la educación pública y la particular subvencionada con los establecimientos particulares, donde no pueden acceder todos, y se imparte una educación con más recursos y orientada al logro, que repercute en buenos resultados.

Lo anterior provoca que nuestra sociedad se transforme en un círculo vicioso, donde la gente de menos recursos siempre va a estar en desventaja.

Para qué decir de los sectores marginales socialmente donde los jóvenes ni siquiera pueden acceder a la educación formal, siendo presa fácil de la droga, delincuencia y otros flagelos de la sociedad.

En tanto, quienes fueron educados en el contexto de la alta sociedad, como no fueron reforzados con valores espirituales y disciplina, lamentablemente pasan a engrosar –algunos- los llamados “ladrones de cuello y corbata”.


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