domingo 16 de junio, 2019

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Más preguntas que respuestas

Prof. Juan Manuel Bustamante Michel, Presidente de la Afdem Los Ángeles


 Por Sebastián Carrizo

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Cuando hablamos de Padem, hacemos referencia al Plan Anual de Desarrollo Educativo Municipal, es decir, a la Carta de Navegación con la que cuentan las municipalidades para gestionar la educación pública que tienen a su cargo -o afecta a su administración, si se quiere-, o, lo que es igual, al documento técnico y político en el que se deja expresa constancia de qué es lo que se pretende hacer con ésta a propósito de la población escolar que es preciso atender, dado su derecho a educarse. En cuanto tal, este documento, desde un punto de vista formal, debe responder a condiciones o características estructurales pre establecidas, conforme lo han determinado los organismos pertinentes de que se trate, debiendo ser aprobado año a año por el Concejo Municipal para su puesta en vigencia en todas las comunas.

Ahora bien, vista nuestra realidad local, a propósito de lo dicho precedentemente, si nuestros profesores, como bien sabemos, son profesionales altamente calificados -con miles de horas de perfeccionamiento académico a su haber que se distribuyen entre actualizaciones, especializaciones, diplomaturas, post títulos y post grados-, si el 87% de ellos se ha situado entre competentes y destacados en el último proceso de evaluación del desempeño profesional docente, si el 100% de los directores de establecimientos educacionales han sido seleccionados con la participación directa de la Alta Dirección Pública, si los equipos de confianza de estos últimos conformados por los inspectores generales y jefes técnicos han respondido para su designación a la condición de tales, es decir, ser de plena confianza de aquéllos, si el presupuesto de este DAEM es superior al presupuesto anual de la Municipalidad y lejos mayor que el de la salud municipal, ¿cómo se explica entonces la antinomia, antípoda, antítesis (por no decir, contradicción) que suponen los magros resultados de los Simce  Básica y Media, de la reciente PSU y la pobre clasificación en el ranking nacional que alcanzaron los liceos de la comuna, donde el mejor ubicado de ellos se situó en el lugar 42, en tanto que el segundo en 179? ¿Cómo se explica, por otro lado, que buena parte de los establecimientos educacionales de este Sistema Comunal de Educación tengan un importante deterioro en sus climas organizacionales, habida consideración del impacto que ello definitivamente tiene en la calidad de la enseñanza y de los aprendizajes de los estudiantes? ¿Cómo se explica el sostenido éxodo de educandos hacia otras realidades educativas –la educación privada, para ser más claro-, al punto de que sólo el treinta por ciento de la población escolar comunal forme parte de nuestra educación pública? ¿Cómo se explica, en síntesis, que en los últimos seis años se hayan sucedido cinco Directores Comunales de Educación que habían de darse en por lo menos veinticinco años? ¿Cómo explicarse todo esto? ¿Cómo poder entenderlo, en suma?

Por lo que se ha podido ver, atendido este manifiesto conjunto de (evitables) contradicciones sistémicas, pareciera ser que tal y como se ha venido planteando en el tiempo el Padem local, no ha estado a la altura de constituirse en un efectivo Plan Anual de Desarrollo Educativo Municipal, conforme lo espera la educación pública de esta comuna.

 


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