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Opinión

Los mal educados

Mario Ríos Santander  


 Por La Tribuna

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Jair Bolsonaro, ganó las elecciones de Brasil con más del 55% de los votos, unos 58 000 000 de sufragios, transformándose en el líder político más votado del continente americano. Le siguen, Iván Duque de Colombia con un 54% y luego López Obrador de México, con un 52%, unos 30 000 000 de votos.

El gobernante anterior de Brasil, Lula Da Silva, condenado por 12 años, en la prisión de Curitiva, acusado de corrupto, (…en el lenguaje social, se le llama ladrón), su reemplazante, Dilma Rousseff, expulsada de la presidencia, también por corrupta y luego derrotada en una elección senatorial, y quien reemplazó a Dilma, Michel Temer, otro reo, detenido la semana pasada. Es decir, puros ladrones, de la más baja ralea. Esa fue la mafia que enfrentó Bolsonaro y haber logrado el triunfo es muy significativo. El mismo ha declarado, “sentir vergüenza por haber vivido en un país tan corrupto”. Pero eso no era todo. Los inmensos recursos del petróleo y la construcción, sobrepasaron las fronteras de Brasil, ensuciando a decenas de políticos. En Perú, todos los últimos gobernantes, tienen penales, en Ecuador, Rafael Correa, que se decía defensor de los más pobres, hoy con orden de detención internacional, también por corrupción, (ladrón). Para que hablar Argentina, la señora Kirchner a punto de caer, sólo la mantiene fuera de la cárcel, su investidura de senadora, pero, ya hay orden de detención.

Todo lo anterior, dramático y muy sucio, es la contraparte de Bolsonaro. El nuevo gobernante brasileño, elegido por millones de compatriotas, llega a limpiar ladrones enquistados en la política brasileña. Y en Chile, los socialistas defendiéndolos, exigiendo que a Lula no lo metan preso, que Dilma no la saquen de la presidencia. ¿Qué ocurre?, ¿Cuándo surgió esta defensa corporativa hacia los corruptos?, ¿acaso no tiene importancia robarle al Estado?.  Y peor aún, dan vuelta la espalda al inmenso apoyo que ha tenido y tiene Bolsonaro. No creen en el pueblo cuando este los castiga a ellos mismos. El socialismo chileno, ha sido bastante más digno que estos corruptos latinoamericanos. Por ello, llama la atención desfiles callejeros y torpezas protocolares en que han incurrido, en contra del gobernante brasileño. Es más bien, inaceptable. Los mismos demócratas cristianos, que se cuelgan de lo primero que encuentran. Los PPD, se entienden porque andan con la retroexcavadora a la rastra. Y el resto, es más usual que aleguen, porque lo hacen contra todo, anarcos políticos, anarcos sociales, anarcos en todo. Sin embargo, ya es hora de que tomemos en serio el servicio público. Las relaciones internacionales de Chile, no es un asunto menor, tampoco es un frontón de slogan vacíos que se gritan, para ganar publicidad. Los asuntos futuros hacen que Chile evite las soledades y una forma de actuar en consecuencia, es acoger a los pueblos de América y uno de esos pueblos, Brasil, envió a su máximo representante a nuestro país en visita oficial. Pretender dar la espalda, es no saber nada del mundo y mal educado con el pueblo que representa.

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