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Opinión

Los pentecostales

Mario Ríos Santander       


 Por La Tribuna

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Europa vivía algunos ajustes religiosos. El Vaticano, una suma de Estado y cabeza de una Iglesia, balanceaba tales categorías dependiendo, en buena parte, de la personalidad del Santo Padre o cuan poderosa era la Curia Romana. En el 1518, Martín Lutero, separado de Roma, predicaba la relación directa del hombre con Dios, contradecía con su palabra, la “administración” que Roma hacía del alma humana, obligándola a ser partícipe, para alcanzar el cielo, de formas mercantiles que enriquecían el papado. En Inglaterra, siglo XVI, el Rey Enrique VIII, por otros motivos, separaba la Iglesia Católica de Roma y disponía la formación de otra expresión, también Católica, pero en comunión con el Arzobispo de Canterbury, llamada Iglesia Anglicana.  En la colonización norteamericana, lugar importante de este análisis, serán los anglicanos, las figuras religiosas principales. Hay una rica literatura sobre materias religiosas, destacando, dentro del cristianismo, diversas interpretaciones bíblicas, que darían origen a una diversidad de tal magnitud que en la actualidad, en el mundo, deben cohabitar en el interior del cristianismo, no menos de 30 000 congregaciones cristianas, (en Chile hay unas 2800), todas ellas llamadas Iglesia. La Ley de Culto, adquirió la trascendencia institucional que hoy goza, porque en un breve articulado, logra interpretar y ordenar, este inmenso y variado ámbito religioso.

El mundo protestante, que se estructura a partir del 1518, con Martín Lutero, logra en Europa instalar el debate teológico, que en lo principal, margina al Roma de toda pretensión conductora del ser humano en el camino a Dios. Tal debate, se hace extensivo en las recientes colonias de EEUU y muy especialmente en el periodo conocido como “La Conquista del Oeste”, que estructuró una historia única, por cuanto, a pesar de ser, quien sabe si las más exitosas conquista de extensos territorios,  careció de líderes que la condujera. En este caso, fueron familias y no soldados, los conquistadores y el asentamiento de estas familias, hizo que en cada una de las miles de comunidades surgidas, se eligiera a uno de ellos como Pastor. La autonomía adquirida por dicho religioso, hizo que, en el marco de una visión cristiana reformada, surgieran sensibilidades religiosas, que tiempo después, se trasformarían en Iglesias. Y John Wesley, llega a EEUU en el 1750. Predicador absoluto, de palabra poderosa, fuerte, decidida, entró en conflicto con la Jerarquía Anglicana, quien dispuso, “no se autorizaba prédica de John Wesley en ningún templo Anglicano”, ante lo cual, este notable predicador declara desde una esquina de Londres: “MI Templo es el mundo”, y comienza su periplo bíblico por calles y plazas, logrando a miles de seguidores, que se fueron  cobijando en lo que sería después, la Iglesia Metodista. Se concibe la presencia del Espíritu Santo con tal fortaleza, surgen los primeros avivamientos, (presencia del Espíritu Santo, una de ellas en Valparaíso en 1909), recogiendo la narración evangélica que da cuenta de la venida del Espíritu Santo en los Apóstoles 50 días después de Pascua. El avivamiento ocurrido en Chile, impulsa con una fuerza impresionante el pentecostalismo chileno, ubicándolo hoy, como la más numerosa manifestación cristiana dentro del mundo evangélico. Por ello es destacable, que el domingo pasado, la Iglesia Metodista Pentecostal, Pastorado de Los Ángeles, cumpliera un siglo de presencia en nuestra ciudad. Sus raíces se remontan a aquel avivamiento de 1909. Coros, música, cantos, palabras de su obispo, Bernardo Carter  y pastor gobernante Nelson Rubilar. Todo bien, diputados, gobernador, alcalde, concejales, consejeros, presentes, alegría, plena espiritualidad y ánimos para  seguir a Cristo por siempre. Felicitaciones.

            

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