suscríbete al boletín diario

Opinión

"Hola diputado, soy Lorent Saleh. Preso y torturado. Dormí y desperté en una tumba durante cuatro años"  

Cristóbal Urruticoechea, diputado.


 Por La Tribuna

11-03-2019_20-55-091__whatsappimage2019-03-11at15.39.02.jpeg

 Lorent no puede regresar a Venezuela. Lo exiliaron hace ya dos años. Durante este tiempo se ha dedicado a recorrer distintos países para que el mundo conozca, con su testimonio, parte de los horrores que se viven en su nación.

Es miércoles 23 del mes de enero. Son las 15:20 horas. Estoy frente a la puerta de la sala "Inés Enrique" donde habitualmente celebramos la comisión de DDHH y Pueblos Originarios. A un costado, una persona joven, de estatura media, con un impecable traje azul se me acerca, me estrecha su mano y me dice: soy Lorent Saleh. Preso y torturado. Dormí y desperté en una tumba durante cuatro años.

Lorent no puede regresar a Venezuela. Lo exiliaron hace ya dos años. Durante este tiempo se ha dedicado a recorrer distintos países para que el mundo conozca, con su testimonio, parte de los horrores que se viven en su nación.

La comisión parte puntualmente a las 15:30 horas. Durante la cuenta solo pueden estar presentes los diputados por lo tanto Lorent debe esperar. Terminada la cuenta la presidenta lee una nota donde explica que en la sesión anterior los diputados de Chile Vamos solicitamos que se reciba  a Lorent. De forma extraordinaria se concede la petición.

Con calma y saludando con suma educación y cariño entra Lorent, se sienta a mi izquierda. La diputada, presidenta de la comisión, perteneciente al partido comunista lo saluda y se excusa. No lo puede escuchar porque tiene que atender una necesidad mayor. Quedamos entonces los doce diputados restantes representantes de las distintas bancadas políticas de nuestro país.

Lorent comienza su relato desgarrador, cuenta por qué llegó a “la tumba” (uno de los dos lugares donde se tortura en Caracas), nos muestra las cicatrices en sus brazos, huellas físicas y sicológicas de la violencia usada contra él. Continúa por más de diez minutos una historia que nadie quisiera escuchar. Se quiebra, caen sus lágrimas y mi brazo aprieta su espalda “¡Por favor ayúdennos!”.

Tras el relato quedamos devastados. Comienzan los diputados a intervenir cada uno en su posición, algunos recuerdan el año 73 en Chile, otros callan. Es mi turno, dejo clara mi impotencia y desacuerdo con el PC y el Frente Amplio por respaldar a Maduro. Pido

además que el Gobierno de Chile reconozca a Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. Coincidencia o no, un poco después nuestro gobierno lo hace. Lorent se despide, intercambiamos contacto y los dos queremos, con una foto, registrar su visita. Lorent se va a Argentina y en Chile queda, penosamente, una parte de la izquierda política que igual defiende a Maduro, a los Castro o que simplemente, calla.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes