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Opinión

Ni flores ni chocolates? A propósito del 8 de marzo

Carmen Claudia Acuña. Doctora en Ciencias Sociales. Delegada Udec Campus Los Ángeles Dirección de Equidad de Género y Diversidad.


 Por La Tribuna

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Las mujeres no estamos en contra de los hombres, sino que en contra de un sistema que ha perpetuado las inequidades por siglos.

¡Pero qué complicadas estas mujeres no hay como entenderlas! Pensarán muchas personas cuando lean por qué no regalar flores ni chocolates este viernes 8 de marzo. ¿La razón de ello? hay que indicar que fue un 8 de marzo de 1857, cuando las obreras de una industria textil en Nueva York organizaron una huelga donde clamaban por mejorar las condiciones laborales precarias y desiguales que tenían.

Posteriormente, un 8 de marzo de 1908, 15 mil mujeres se manifestaron en las calles del estado de Massachusetts para exigir un recorte del horario laboral, mejoras salariales, el derecho al voto y el fin del trabajo infantil; huelga que fue conocida bajo el eslogan pan y rosas.

Posteriormente en 1910, se estableció el 8 de marzo -durante la II Conferencia Internacional de las Mujeres Socialistas en Copenhague-, como la fecha para las mujeres trabajadoras, nombre que recibió originalmente. De este modo en 1911 se celebró en varios países y  por primera vez el Día de la Mujer, que si bien no se realizó el día 8 si logró su objetivo, acompañado de consignas que clamaban por igualar la participación en relación a los hombres, en salarios como en participación política.

Más tarde, el 25 de marzo de 1911 también en una fábrica textil en Nueva York, más de 170 mujeres que se encontraban trabajando en el lugar, murieron a causa de un incendio, hecho que marcó las condiciones laborales en que se encontraban las obreras. La Asamblea General de las Naciones Unidas en el año 1977 invita a todos los estados a declarar este día como el Día Internacional por los Derechos de la Mujer y la Paz internacional.

Con los años esta jornada ha ido más allá del rol femenino en el ámbito del trabajo, pasando a ser un día donde se evidencia con más fuerza que otros, la enorme inequidad que han vivido millones de mujeres en el mundo, extendiéndola a revisar el rol en otras espacios  como  la educación, cultura, salud y política, por mencionar algunos.

El 2018 hubo una verdadera revolución que a nadie dejó indiferente. Miles de mujeres, principalmente estudiantes de educación superior salieron a las calles a manifestarse en contra del abuso y la violencia física o simbólica que se daba en espacios de convivencia social como la universidad, la calle y la casa. Con fuerza hemos escuchado argumentos a favor y en contra y palabras como género, mujeres, feminismos y unas menos adecuadas como “feminazis” se escucharon con ímpetu.

Este 8 de marzo, no se entregan flores ni chocolates no porque no sean hermosos regalos (de hecho son perfectos para otras ocasiones), pero acá no buscamos celebrar sino conmemorar y poner sobre la mesa  en un día, este día, que somos ante todo personas y que si bien pensamos, y actuamos en cuanto seres humanos, se nos ha tratado desigualmente solo por el hecho de no ser hombres. Las mujeres no estamos en contra de los hombres (¿podríamos estar en contra de nuestros padres, esposos o hijos?) sino que en contra de un sistema que ha perpetuado las inequidades por siglos, conocido como patriarcado y que este nos afecta a todas y todos.

Por esto, este viernes 8 de marzo acompañe y conmemore con nosotras, converse y revise acerca del rol que cumplen las mujeres en casa, escuela, empresa o universidad. Si desea regalar flores o chocolates hágalo, pero con la firme convicción de que las mujeres merecemos más que eso; no pedimos más, sólo queremos equidad.

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