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Opinión

El preocupante panorama que nos deja el mal uso de antibióticos

Luis Vergara González, jefe de Laboratorio de Ciencias Facultad de Medicina y Ciencia Universidad San Sebastián. 


 Por La Tribuna

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 Como muchos de los problemas actuales, una parte importante de la solución pasa por crear conciencia y hacernos responsables del problema en lo que a cada uno nos corresponde.

Entre el 12 y 18 de noviembre se celebró la “Semana Mundial de Concienciación sobre el uso de los antibióticos” impulsada por la Organización Mundial de la Salud. La pregunta obvia es: ¿por qué la OMS realiza una campaña mundial referida al uso de antibióticos? La respuesta es lapidaria, pues según recientes estudios, las enfermedades infecciosas serán, para 2050, la primera causa de muerte a nivel global, dejando atrás las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

¿Cómo es que llegamos a este punto? Desde que se comenzaron a usar masivamente antibióticos para tratar las enfermedades infecciosas, aproximadamente en la década de 1940, la tasa de mortalidad por estas enfermedades disminuyó tanto que se llegó a creer que “la batalla contra las bacterias se había ganado”. Sin embargo, también se hizo un uso abusivo de estas drogas. Esto llevó a que a corto andar comenzaran a aparecer bacterias que resistían la acción de estos medicamentos hasta llegar, en la actualidad, a una situación en la que existen bacterias resistentes a todos los grupos conocidos de antibióticos, lo que las convierte en patógenos, literalmente, intratables. Pero no sólo el uso de antibióticos para curar enfermedades es lo que nos lleva a la situación actual. Se calcula que el 80% de los antimicrobianos que se usan en países desarrollados son usados en producción intensiva animal, como estimulantes de crecimiento o de manera “preventiva” para evitar infecciones. De esta manera, durante la crianza de animales para alimentación humana se estaría favoreciendo la selección de cepas resistentes a los antibióticos, las que  podrían llegar a nosotros incluso a través de los alimentos.

Haciendo eco de esta grave situación, en 2015, durante la 68a Asamblea Mundial de la Salud, se aprobó un plan mundial con el objetivo de luchar contra la resistencia a los antimicrobianos con un particular énfasis en los antibióticos. La “Semana Mundial de Concienciación sobre el Uso de los Antibióticos” es entonces parte de una respuesta global a un problema que se arrastra desde hace mucho tiempo, pero al que no se le había dado la importancia que tiene.

¿Hay algo que podamos hacer?, definitivamente sí. Como muchos de los problemas actuales, una parte importante de la solución pasa por crear conciencia y hacernos responsables del problema en lo que a cada uno nos corresponde. Es decir, como pacientes, consumir antibióticos solo con prescripción médica y no interrumpir los tratamientos ni compartir antibióticos con otros; como profesionales de la salud humana y animal, recetarlos sólo cuando es necesario, y, como productores de animales, eliminar su uso como promotores de crecimiento o en profilaxis (en Chile está prohibido el uso de antibióticos con estos fines). Solo tomando conciencia de la gravedad de la situación, y actuando responsablemente, podremos evitar el desastre que significaría retornar a una era pre-antibiótica.

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