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Opinión

Incendios forestales y cortafuegos

Alejandro Navarro, senador de la República.


 Por La Tribuna

Alejandro Navarro, senador de la República.

No vamos a esperar que con las nuevas olas de calor se repita la situación con los devastadores incendios forestales del 2017 en nuestro país.

A comienzos de diciembre, la dirección Meteorológica de Chile advirtió una ola de calor sobre lo normal para los próximos meses que podrían llegar sobre los 39 en el Maule y sobre 35° grados para la región del Biobío.

Vemos con preocupación la situación de la Octava Región, más cuando se anticipa que las temperaturas serán superiores a las del año 2017, verano que todo el mundo recuerda como el de la mayor cantidad de incendios forestales ocurridos en el país. Siendo la región del Biobío una de las más afectadas (1951 incendios).

El verano de 2017 Chile enfrentó un verdadero cataclismo de incendios forestales en paralelo a lo largo del país, que terminaron con más de 570 mil hectáreas consumidas por el fuego (cifras de la Conaf). Ese verano, salvo las regiones del norte, todas las regiones del país enfrentaron incendios voraces, siendo las más afectadas la región del Maule con 631, del Biobío con 1951 (119 mil hectáreas) y La Araucanía con 753 incendios.

El 2017 fue un período caluroso donde hubo hasta cuatro días con 38 grados y se espera que del 15 a 31 de enero de 2019 puedan registrarse temperaturas sobre los 39 grados.

Por lo anterior, se hace urgente aprobar el proyecto de ley que presentamos en 2014 y que busca establecer una distancia de 500 metros entre las plantaciones de pinos y eucaliptos, con lugares habitados y carreteras, de forma de cortar eficazmente el avance del fuego.

Si bien se ha informado que la Conaf contará con 40 aeronaves y 222 brigadas para la temporada de incendios y con 32 vehículos aéreos licitados para este programa, las altas temperaturas asociadas a un 30% de humedad en el ambiente y 30 nudos de velocidad en el viento, podría crear una condición que los expertos consideran extrema, ante la aparición de un incendio forestal, pues permite su rápida propagación.

No vamos a esperar que con las nuevas olas de calor (asociadas al cambio climático y el efecto del potencial evento de El Niño, que tiende a aumentar en ciertos sectores las temperaturas), se repita la situación con los devastadores incendios forestales del 2017 en nuestro país, en Grecia y Portugal y este año en California, y que provocaron la muerte de cientos de personas, animales y arrasaron con viviendas de poblados enteros.

Hoy no sólo se requiere la contratación de avionetas y helicópteros. Se requiere un carácter preventivo. Es necesaria la cooperación de los privados, de los dueños de las forestales para que se cree una franja de protección de 500 metros que mitigue las posibilidades que las llamas se propaguen a los hogares y las carreteras, pues no podemos arriesgar a la gente a caer en una trampa mortal.

Nuevamente el fantasma de los incendios forestales acecha a miles de familias de Chile, en particular de las zonas con bosques de pinos y eucaliptus.

Por todo lo anterior, espero que el Gobierno de Sebastián Piñera le de urgencia a la iniciativa de forma de establecer por ley dicha distancia entre las viviendas y los bosques, única medida efectiva de protegerse frente a los incendios.

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