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Opinión

¡Inspírense! para la creación del cambio

Si bien la educación no es un proceso de absorción pasiva, debemos considerar que las personas obtienen información continuamente y, entonces, reinterpretan lo que aprenden con base en su propio conocimiento y experiencia.


 Por La Tribuna

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El segundo semestre del presente año, en el Campus Los Ángeles de la Universidad de Concepción se impartió por primera vez el electivo “Educación sexual para la escuela de hoy” para las carreras correspondientes a la Escuela de Educación. La actividad de cierre consistió en realizar un diagnóstico a la comunidad estudiantil, con la finalidad de conocer sus impresiones hacia la sexualidad. En este contexto, los alumnos que cursaban el electivo fueron los mediadores y aplicaron lo aprendido a su comunidad.

Con esto se motivó a los estudiantes a convertirse en ciudadanos activos y en agentes para el cambio positivo. La comunidad, por su parte, tuvo la oportunidad de indagar en sus experiencias, integrando nueva información e ideas a lo que ya saben y piensan acerca de la sexualidad. 

Para establecer el dialogo con los participantes se trabajaron las siguientes interrogantes: “Diferenciar conceptos relativos a sexualidad”, “Edad en que se deben establecer las primeras conversaciones acerca de la sexualidad”, “¿Qué hace que nos gusten unas personas y no otras?”, “Las persona homosexuales ¿pueden cambiar su orientación sexual si se lo proponen?”, “Tu sexualidad ¿influye en la forma como tomas decisiones?”, “Género y uso del condón”, “Consentimiento y la coerción sexual”, y por último, se analizaron casos reales para reflexionar de lo importante que es poder comunicarnos sobre el comportamiento sexual y los temas de salud sexual con la persona con quien estamos involucrados. 

Al analizar los diálogos de los diferentes grupos, hay varias interrogantes que salen a relucir. Si bien la educación no es un proceso de absorción pasiva, debemos considerar que las personas obtienen información continuamente y, entonces, reinterpretan lo que aprenden con base en su propio conocimiento y experiencia. Y es en este punto, donde la educación sexual se inscribe en un contexto de educación permanente, en un concepto integral del ser humano, en donde lo biológico, lo afectivo y lo social interactúan simbióticamente. Educar para una sexualidad sana y creativa, que además de prevenir enfermedades y embarazos no deseados, pueda ser vivida con placer, respeto y responsabilidad; de este modo, garantizar el bienestar y el mejoramiento en general de la calidad de vida de las personas.

Con esta actividad queda en evidencia que en algún momento de la vida, la mayoría de las personas han experimentado inseguridad para hablar acerca de sexualidad con niñas, niños, estudiantes, pareja o colegas. Es por esta razón que se impartió este nuevo curso, ya que al finalizar los estudiantes fueron capaces de hablar de la sexualidad de manera clara, directa, usando información actualizada y sin sentimientos de vergüenza. De este modo, los estudiantes pudieron diferenciar la sexualidad de los conceptos de sexo, género, orientación sexual y genitalidad.

En consecuencia, podrán describir con seguridad los procesos biológicos, psicológicos y socioculturales que intervienen en el desarrollo de la sexualidad a lo largo de la vida. Asimismo, lograrán establecer la relación de la sexualidad con las decisiones que toman las personas en diferentes áreas, al igual que con su bienestar físico, psicológico y social. Todo esto desemboca en la adquisición de habilidades para integrar a su propia vida, así como al sistema educativo y poder argumentar por qué la sexualidad es mucho más que sexo.

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