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Opinión

La administración de las cosas del Estado

Mario Ríos Santander


 Por La Tribuna

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¿Hay capacidad para administrar bien? Los responsables, deben responderse ellos mismos esta interrogante. Si se sienten capaces, bueno, enmendar rumbos, sino, permitir que lleguen otros.

En el camino a Millantú, Las Quintas, Las Trancas, Los Robles, (por ahí vivo yo entre un millar de hogares), ir a Los Angeles en vehículo, se hace cada día más insoportable. Observar el tránsito en que autos y camionetas, transitan haciendo “dribling” (¿así se escribe?), a lo Alexis Sánchez, es cosa de todos los días. Y cuidado en adelantar porque puede que el vehículo delantero, en ese momento menea la cola, para evitar caer en uno de los cientos de cráteres profundos, es choque seguro. Hace un mes, apareció una cuadrilla de Vialidad, con la eterna cara de aburridos que hacen las cosas, dirigidos por un casco blanco que generalmente no hace nada, y marcaron los contornos de hoyos y mas hoyos. Ahí quedó todo. Se está borrando las líneas blancas que dejaron. También, transcurrido más de dos meses, comprendiendo lo aburrido que están las juntas de vecinos con estos asuntos, fui como vecino a Vialidad. Me atendieron muy bien, promesas, “Le tengo una buena noticia, repararemos toda la capa asfáltica”, fue el recibimiento. Salí feliz. Comuniqué la buena nueva, “el Mesías llega pronto”. Quedé como mentiroso.

¿Está bien administrado el país? Claramente, no. El ejemplo de Vialidad es sólo un pequeño punto negro. ¿Y por qué ocurre esto? Bueno, porque se están haciendo mal las cosas, porque no hay participación en nada, porque la medición encuestal, pareciera ser el objetivo primario, generalizando, porque las intendencias y gobernaciones no funcionan bien, menos los jefes provinciales y regionales, a pesar de que detrás de cada uno de ellos, anda un piño de diputados, (los senadores desaparecieron), para la foto correspondiente. A los seremis, se les achicó la Región pero están más ausentes que antes, cuando estaba Ñuble incluido. Leo declaraciones, de la Gobernación casi nunca, de autoridades regionales que de pronto aparecen por aquí, y todas ellas se vinculan a cosas que tienen cierta espectacularidad. En el entorno de esa autoridad regional, un par de cores que salen en todas las fotos, generalmente sonriendo, destacando de paso que, “lo anunciado es obra mía”. Mientras tanto el camino a Los Robles, se repleta de hoyos, le llaman “eventos”, todo ello, porque hay una falta de administración evidente.

¿Qué hacer? De partida hacer bien las cosas. Y si a ello agregamos un poco de seguridad, mejor aún. La delincuencia está desatada. Se perdieron aquellas noches de paz en los campos. El municipio que se impuso la obligación de “Hacer Ciudad”, lo invitamos ahora a “Hacer Comuna”.  Todas las semanas, todas, sin excepción un hogar asaltado, un robo de alambres en huertos frutales, cortes de energía, una puerta de bodega destruida, el ingreso de maleantes en la madrugada. Hacer una denuncia en la unidad más cercana, es encontrarse con un carabinero con cara de aburrido, escribiendo algo que tiene la convicción que de nada servirá. Y en realidad, no sirve para nada. La comunidad está ajena.

¿Hay capacidad para administrar bien? Los responsables, deben responderse ellos mismos esta interrogante. Si se sienten capaces, bueno, enmendar rumbos, sino, permitir que lleguen otros.

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