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Opinión

Lengua de señas, un desafío pendiente

¿Acaso no es prioritario ser una sociedad inclusiva donde nadie quede excluido simplemente por problemas para comunicar?


 Por La Tribuna

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Les quiero expresar que me hubiese encantado crear esta columna con un video, pero sin audio, para que el espectador se pudiera posicionar por unos minutos en el lugar de una persona sorda o en situación de discapacidad auditiva.

Más de 488 mil personas en Chile están en esta situación. De ellos quiero hablarles hoy, específicamente de la lengua de señas o lengua de signos, el cual es definido como una lengua natural de expresión, configuración gesto-especial y percepción visual, gracias a la cual los sordos pueden establecer un canal de comunicación con su entorno social, ya sea conformado por otras personas sordas o por cualquier persona que conozca la lengua de señas empleada.

Bajo ese paradigma, sabemos que la educación es uno de los pilares fundamentales para el desarrollo social e Inclusión en nuestro país y sin lugar a duda llama la atención que en las escuelas y colegios no existan ramos de Lengua de señas o el mapudungun de nuestros pueblos originarios; sin embargo, se nos obligue a estudiar inglés.

Tengo claro que el inglés es el idioma universal del crecimiento económico, pero… ¿Acaso no es prioritario ser una sociedad inclusiva donde nadie quede excluido simplemente por problemas para comunicar? No sirve centrarnos en el tema económico si este crecimiento no se refleja en un desarrollo social.

Porque me duele en el alma conocer historias de compatriotas que quedan limitados en educarse o aspirar a trabajos dignos sólo por el hecho de no hablar o escuchar. Que un alumno con habilidades educativas se queda sin la opción de ir a la universidad, sólo porque la institución de educación superior no está preparada para recibirlo.

Pero, por otro lado tenemos  a los medios de televisión a los que se les  exige integrar a su programación la lengua de señas. ¿No cree usted señor lector que la lengua de señas debería enseñarse en las aulas? Y dejaría de ser llamativo la traductora o traductor de lengua de señas, quienes muchas veces se roban la atención por sus intensas expresiones y de una vez por todas caminar hacia una inclusión real.

Nos cuesta tanto ser inclusivos, pero no cuesta mucho llorar con las emotivas historias de la Teletón. Finalmente son solo 27 horas y una vez al año, en el cual pensamos en los que viven en una situación de discapacidad, donamos y listo, las culpas quedan saldadas.  

Queridos amigos, ser incluidos es un derecho y por eso quiero motivarte a ti, a que seamos parte de un cambio y caminemos hacia una sociedad inclusiva.

Finalmente quiero decirles que nosotros podemos influir, podemos inspirar a los demás, podemos propiciar situaciones, pero en última instancia cada uno es dueño de lo que piensa y de lo que hace y la idea es que seamos más los que pensamos en que la inclusión es una demanda muy sentida para los que nos encontramos en situación de discapacidad.

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