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Opinión

¿Y continuaremos sólo con la República?

Mario Ríos Santander


 Por La Tribuna

27-11-2018_20-30-401__mariorios

 Será necesario una nueva visión, pero antes que eso, un estudio más profundo de  nuestra historia.

 

A meses de haber asumido la Presidencia, Eduardo Frei Ruiz Tagle, enfrentaba un asunto no menor. El Consejo de Ancianos de la Isla de Pascua, proclamaba sus ánimos soberanos. La Polinesia toda, estaba en lo mismo, los otros, Melanesia, Micronesia e Indonesia, estaban en lo suyo. El Senado, recibe del Presidente Frei la solicitud de pronunciarse sobre este asunto delicado que, para los efectos geopolíticos y nuestra proyección hacia el Oeste, nada bueno presagiaba. La Sala del Senado, dispuso que la Comisión de Gobierno, entregara un primer informe. Esa comisión dispuso a su vez que tres senadores, Antonio Horvat, Ronald Mac Intire y Mario Ríos, se trasladaran a Pascua.

Dispuesto el viaje, el subsecretario del Interior, Sr. Belisario Velasco, nos contacta y hace una advertencia, “Se encontrarán con la bandera Rapa Nui flameando en Mataveri, (aeropuerto pascuense). Nosotros la bajamos todas las noches y amanece izada al día siguiente”.

Arribamos a la isla en el atardecer de un día laboral. Saludos protocolares y en la distancia, la bandera Rapa Nui ondeando el viento.  Ahí estaba Alberto Hotus Paoa, anciano reconocido Rapa Nui. Lo tomé del brazo y él, con cierta incomodidad, caminamos hacia la bandera de color celeste y con una figura en el centro. Nos detenemos a unos 30 metros de su mástil y le expreso: “Señor Hotus, esta bandera, nunca debe dejar de flamear en Rapa Nui”. Me observa admirado y consulta “¿Por qué lo dice?”. Le respondo: “Porque creo en la Nación, a lo mejor, tanto más que la República”. Me miró extrañado. Volvimos al lugar en que se encontraba el resto de las autoridades y a medio camino señaló: “No entiendo mucho lo que dice, pero si está bien que flamee nuestra bandera y Ud. no se molesta y más bien, asegura que debe flamear siempre, es que estamos partiendo bien estas conversaciones que seguirán mañana”.

Me vino a la mente aquellas palabras pronunciadas por el Presidente del Senado francés en esa memorable visita acompañando al Presidente Patricio Aylwin. “La República se cobija en la Cámara de Diputados, aquí en el Senado de Francia, está la Nación Gala. A sus cubiles llega la Nación toda. Senadores del Pacífico Sur, de las Martinicas, senadores de las iglesias, del trabajo, en suma la Nación. La democracia, expresión republicana, se la dejamos a la Cámara”. Meses antes, casi iguales palabras habían sido escrita por este columnista al Presidente del Partido Renovación Nacional, Andrés  Allamand. Creo que no entendió el mensaje. Debatíamos la ley que daba origen a la Conadi, estructura administrativa y ejecutiva que tenía por función, el desarrollo indígena. No era una mala idea, sin embargo sostenía, que el problema indígena, no era una cosa administrativa, “la Conadi, se confundirá entre compras de tierras inscripciones de agua, pero el alma de la Nación, estará ausente”. Y así fue. Y así es.

Será necesario una nueva visión, pero antes que eso, un estudio más profundo de  nuestra historia, Responder decenas de interrogantes que nunca se han analizado, creo que por temor o simplemente para no dejar al descubierto la ignorancia nacional sobre estos asuntos. A su vez, se ha politizado, (partidizado), a extremos tales la cuestión de la convivencia, que ha desparecido la Nación y la República sola, hace casi todo mal. ¿Llegará algún día el momento que en los diarios figure sólo el nombre de los parlamentarios y dirigentes políticos, sin que se le agregue a todos, las letras partidarias? ¿Es que su nombre no vale nada sin aquel recuerdo del bando político al cual pertenece? ¿Se han superado las identidades en beneficio de asuntos meramente republicanos? Y finalmente, ¿alguien está dispuesto a bajar la bandera Mapuche y dejar izada la de Falabella o el Jumbo que ondea por todo Chile?

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