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Opinión

Lo dulce y lo agraz en familia

Paulina Spaudo Valenzuela. Psicóloga y académica Facultad de Psicología  Universidad San Sebastián.


 Por La Tribuna

22-11-2018_21-03-091__paulinaspaudo

 Es por lo mismo importante manejar distintas formas de entregar esta información,  ajustándola a la edad de los niños y adolescentes, buscando el mejor momento.

 

Estamos terminando el año, el esfuerzo individual y grupal se verá coronado para quienes han planificado su trabajo, padres e hijos avanzando un peldaño más, hijos terminando un curso en enseñanza prebásica, básica, media o universitaria,  otros, preparándose para rendir la PSU. Por su parte, los padres finalizando objetivos y posiblemente dando un paso para seguir proyectándose. Muchas familias alegres por sus logros, mientras otras no tanto, otras que por cierto pudieron haber planificado su año pero que, por alguna razón, no están alcanzando sus objetivos y pudieran  estar enfrentando situaciones imprevistas u obstáculos, ya sean económicos o laborales, viviendo  un retroceso, un fracaso.

Nos preguntamos, ¿qué debemos hacer?, ¿qué debemos decirles a nuestros niños  que deben realizar un curso por segunda vez?, ¿qué debemos expresar a nuestros hijos cuando su puntaje PSU no es el esperado?, ¿qué deberíamos hacer si alguien vive  un despido laboral o traspié económico?, ¿cuál es la mejor actitud frente a estos tropiezos personales y /o familiares?, ¿qué hacer?, ¿qué decir  o qué no decir?

Una forma de enfrentar las vicisitudes personales comienza por sentir que vamos a ser acogidos, comprendidos y aceptados por nuestro núcleo más cercano y significativo, nuestra familia, espacio donde se concentran los seres a los que más amamos y nos aman. Lugar, donde deberíamos contar con un clima de confianza, amor y respeto mutuo que permita exponer los tropiezos con tranquilidad, sabiendo que no serás criticado ni juzgado. Que importante resulta entonces que cada uno tenga la convicción de que eso ocurrirá en forma incondicional, que pase lo que pase, tendremos seres queridos para darnos respaldo y apoyo. Que importante es saber que en tiempos difíciles tendremos donde refugiarnos, buscar la solución a los problemas y con apoyo será posible volver a empezar. 

Así, si nos toca hacer frente a un escenario complejo, deberíamos saber y sentir que podemos exponerlo en nuestra familia, sabiendo que desde ahí nacerán ideas, argumentos y contraargumentos que nos permitirán enfrentar esta situación.

Sabemos que el sentir de ese niño o adulto  en un momento difícil es de decepción de sí mismo, frustración y tristeza, albergando una sensación de fracaso, nada fácil de aliviar. En lo inmediato, contar con opiniones cercanas de apoyo y confianza en sus habilidades, irá paulatinamente disminuyendo este sentir para dar paso a la comprensión y la aceptación con miras a buscar nuevas soluciones. Sin duda el saber que tu familia te sostiene, te comprende y  acepta, haya pasado esto o aquello, devuelve un sentimiento de tranquilidad y aceptación de sí mismo, dándose la oportunidad de volver a intentarlo.

Es por lo mismo importante manejar distintas formas de entregar esta información,  ajustándola a la edad de los niños y adolescentes, buscando el mejor momento, pero siempre teniendo claro que es positivo explicitar la realidad, antes que ocultarla.

Así, pensemos que no solo existen familias pasando un excelente momento, que también están aquellas que requieren contención y apoyo, que es posible que la persona más cercana esté en un momento difícil y requiera escucha y  comprensión. Pongamos atención a las personas que nos rodean y demos aliento a aquel que, por alguna causa, siente que no llega a la meta esperada, acompañemos a veces solo en silencio al que se siente derrotado.

Que estos tiempos sean de apoyo y reflexión para todos, evitando ver solo nuestras metas, solo nuestras preocupaciones.

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