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Opinión

Los jardines de Los Ángeles

Mario Ríos Santander


 Por La Tribuna

20-11-2018_19-08-561__mariorios

 Los espacios públicos de la comuna urbana, se han multiplicado. Se ha ido armando bien la ciudad. Avenidas nuevas, bien ornamentadas. Observo los juegos de ejercicio, sin usar. No vale la pena seguir instalando juegos que no se usan.

 

¿Somos los ingleses de América?. Al menos en materia de jardines, no, definitivamente. No tenemos vocación de grandes prados. En Los Ángeles no hay ninguno, resolvimos enfrentar el espacio público con senderos sinuosos, algunos espejos de agua, en la Av. Ricardo Vicuña, algunos juegos de cemento horribles, como esa cancha de patinaje que en verdad, se traslada cada tarde a la Plaza de Armas repleta de tablas, corriendo desbocados, saltando por sobre esos muros, comenzando su destrucción por la presión de la velocidad, los golpes. En fin, no somos los ingleses.

Sin embargo, nuestro honor al esfuerzo de las flores que en esta primavera simplemente han sido sensacionales. En esto, la vocación francesa. Surgieron colores amarillos y violetas, otras blancas como el alma buena, rojas encendidas, un jardín precioso. No conozco al equipo protagónico de esta primavera francesa angelina, sólo llega a mi memoria, aquel día que instalábamos ese poema de Osvaldo Órdenes, apareció una mujer de pelo suelto, disparado sobre sus ojos, mechas al viento, que daba instrucciones adecuadas mientras, con plantas de flores en sus manos,  terminaba de dar vida natural, al escudo y la bandera de la comuna, en un costado de la plaza de los artesanos. Patricia Romero, paisajista, sumaba ánimos y empeños, “Ya verán las flores de la próxima primavera: Será una ciudad linda”, sentenciaba como si las calles fueran sus hijos. “Y con poca plata. Esa es la gracia”, terminaba a modo de advertencia. Y así fue. Y tan así que hubo un momento mágico, pleno, precioso. Fue aquel en que las flores llegaron a su máxima expresión de belleza. Vi a cientos de vecinos, fotografiando esa maravilla. Era el esplendor que llegaba a nuestros ojos y sentíamos una identificación absoluta. “¿Qué será la de las mechas al viento?”. La llamé para felicitarla y sentí que era feliz por ese llamado. La paisajista, Patricia Romero, llegaba a una suerte de clímax de colores que no podía dejar de gozar con el gozo de los demás.

Los espacios públicos de la comuna urbana, se han multiplicado. Se ha ido armando bien la ciudad. Avenidas nuevas, bien ornamentadas. Observo los juegos de ejercicio, sin usar. No vale la pena seguir instalando juegos que no se usan. Habrá que buscar otra alternativa… Se me imaginan caros y aunque por su fortaleza, el mal tiempo no los afecta, la gente en general no los acogió como ejercicio permanente. Supongo que ese era el objetivo. Y ya que avanzamos en flores y bellezas, retiremos todo lo que está demás en el paseo público. ¿Se instalarán algún día esas manos que cubrían el escenario del anfiteatro construido hace 42 años? Le pondrán la cabeza a Jaime Guzmán, destruida por alguien y que la UDI definitivamente le importa nada que su líder histórico lo tengan así?. Y la cancha de patinaje (“Los jóvenes están agrupados en una persona jurídica”. me advertían, como si eso fuera suficiente para mantener una estructura de cemento fea, de poco uso porque, ya lo dijimos, se van a la Plaza de Armas a destruirla más rápido). Ese conjunto ubicado en el paseo más importante de la ciudad, habrá que revisar su permanencia. Y llegarán ahí también las flores, “las de bajo presupuesto”, las de la Patricia Romero. Sí, es mejor.

    

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