martes 22 de octubre, 2019

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Opinión

Quo Vadis UDI 

Luis Santibáñez Bastidas, consejero nacional UDI, presidente Bancada cores UDI Bío Bío. 


 Por LESLIA JORQUERA

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 Estamos a tiempo de ejercer ese liderazgo. Debemos ser en cada militante la resistencia a las hegemonías que nos alejan del espíritu de cuerpo que no hizo grandes.

 

La UDI ha cumplido 35 años de vida. Una historia marcada en la lucha constante por liderar un proyecto de coalición con vocación cristiana, libertario y que promueva una fuerte identidad popular. 

Ese ha sido el sello que al menos a mí, me motivó a entrar a esta colectividad a comienzos del 2001. 

Hoy la UDI enfrenta desafíos importantes a la luz de una necesaria evolución y retrospección. 

Por un lado preservar su sello fundacional al alero de Jaime Guzmán, sosteniendo su rol de partido líder en el mundo gremial, social y poblacional; y por otro lado, la necesidad de adaptarse a los tiempos modernos sin la necesidad de renunciar a sus ejes rectores de defensa de la familia, la vida y la libertad económica. 

No obstante, la UDI también enfrenta amenazas: La falta de renovación de rostros y liderazgos ha mermado su caudal electoral y representatividad, dejando de ser, lenta y paulatinamente, el partido más importante de Chile Vamos y el país. 

La fuga de electores por el flanco derecho por la incursión de José Antonio Kast, también provoca inquietud en la colectividad ante la arremetida del denominado "voto duro" más ligado al Pinochetismo y el gobierno militar. 

En el otro flanco, está la presencia de Evópoli con una propuesta llamativa para quienes sienten un ideario más liberal y evolutivo del rol político de la derecha en Chile. 

Ambos polos, tensionan a la UDI tal y como en su época la DC se vio atraída por fuerzas magnéticas hacia ejes más progresivos de izquierda y otros más conservadores de centro.  Esa lucha los desmembró y transformo en un partido sin influencia clara en el Chile de hoy. 

Es la crisis de los 35 que debe enfrentar la UDI. Esa que hace cuestionarse el Quo Vadis de la colectividad. 

Son tiempos de elecciones internas. En ellas hay una oportunidad de revisar liderazgos alejados de estas rutas de navegación que nos alejen de la real identidad de la UDI.

La UDI no es un partido de liderazgos mesiánicos ni tampoco una montonera sin identidad de cuerpo. 

Por ello especial cuidado en no caer en la tentación de populismos de extrema derecha, anti liberales y de difícil digestión social para el Chile del futuro.

Debemos pensar en proyectar la colectividad y no arrastrarla hacia el fin último de ganar una elección interna. 

Más bien debemos mirar hacia el bien común de Chile en sus diferentes visiones de sociedad, aportando desde nuestras fuerzas a la construcción de una sociedad mucha más inclusiva y equitativa.

Puede ser una victoria demasiado pírrica el llevar a la UDI hacia un escenario de polarización interna donde la diputa sea quien logra sumar más votos en los sectores más duros de la derecha o más allá de ella. 

Hay que pensar que a la vuelta de la esquina está la proyección  de un conglomerado y Gobierno de coalición que tiene una identidad distinta y obligaciones superiores.

Debemos ser responsables de esta decisión. Y también ser conscientes de ella. 

Si queremos volver a ser el eje de un proyecto de centro derecha democrática, que respeta su origen pero que también aprende del pasado, debemos sostener un necesario análisis sobre las consecuencias de miradas que más que proyectar a la UDI dentro del gobierno del presidente Piñera, la arrinconan aún más en un extremo del tablero. 

Estamos a tiempo de ejercer ese liderazgo. Debemos ser en cada militante la resistencia a las hegemonías que nos alejan del espíritu de cuerpo que no hizo grandes.

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