jueves 17 de octubre, 2019

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Opinión

Esa visión estrecha: un drama informativo nacional

Mario Ríos Santander


 Por LESLIA JORQUERA

23-10-2018_20-06-461__mariorios

 Mientras todo Brasil protesta por los millones de venezolanos que arrancan del Régimen comunista de Maduro, Lula, desde la cárcel, ordena que una admiradora de Maduro, vaya a la vicepresidencia. “¿Habrase visto?”, diría mi tía vieja, madre de todas las sabidurías. Pero esto, la prensa, no lo destaca.

 

Antes del advenimiento del Régimen Militar, la noticia más importante, en materia social, fue la foto de portada  en la prensa escrita, dando cuenta de la llegada del “Buque de Cáritas”. Chile, una suerte de pordiosero internacional,  no se saciaba nunca. Su producción interna, azolada por la reforma agraria, era incapaz de alimentar a su pueblo que tan sólo tenía unos nueve millones de habitantes, ocho millones menos que ahora. Hoy, según la FAO, somos el 9° exportador de alimentos en el mundo. Detrás nuestro, en el 10° lugar, Argentina.

En efecto, la Cordillera, privaba nuestros ojos de las necesidades externas. Nos habían convencido que Chile necesitaba mucho del Mundo y en realidad la cosa era al revés, el Mundo, necesitaba mucho de Chile. Tan espectacular fue este reconocimiento, que el Canal de Panamá, una suerte de “termómetro comercial mundial”, medido por el número de embarcaciones que lo utilizan en este comercio planetario, se sorprendía, al comprobar que el tercer cliente mundial era Chile, detrás de USA y China. Y si a eso sumamos que buena parte de nuestras exportaciones no cruzan tal canal, por cuanto en el mercado asiático, destino de más del 50% de nuestras exportaciones, dicha vía no se utiliza,  concluiremos que a partir del Régimen Militar hasta nuestros días, esa imagen que recordamos, Cáritas y su buque de harina, no es tan sólo un recuerdo del pasado, sino la imagen de una ceguera nacional que no imaginó nuestras capacidades como Nación.

Pero en materia política seguimos igual o peor.

Bolsonaro es hoy el referente de todos los comentarios al interior de Chile. Y por cierto, junto con él, en estos días de septiembre y octubre, la figura de Pinochet. Al interior del Ejército, también le toca. Basta que a alguien apoye la imagen de un camarada, para que sea expulsado de las filas, destruido moralmente y condenado al ostracismo nacional. Todo esto, un símil del Buque de Cáritas, que para algunos, debe ser el ejemplo de la solidaridad a este pueblo pordiosero, y en lo político, fin a cualquier libertad donde se ubique y por cierto, mucho más al interior de nuestros cuerpos castrenses. Los asustan y no sé porqué. Entonces, la prensa nacional, tan dada a no decir nada y sólo sembrar dudas de todo, sumado a lo anterior, una evidente falta de conocimiento de la historia, su estructura institucional y peor, ajena a la naturaleza de nuestro pueblo, (basta leer todos los volúmenes que la sociología ha publicado en estos últimos treinta años, expresado en decenas de textos académicos y miles de opiniones públicas), dedica buena parte de su información a nada y mientas los más connotados opinólogos, hacen esfuerzo sobrehumano para torcer a nariz de los tiempos que vienen, días de trabajo y libertad, que a los que no han trabajado nunca y han procurado eliminar toda libertad de sus pueblos, es razonable que estén francamente preocupados. Porque en verdad, lo único que importa en la reciente elección brasilera, no es el triunfo de Bolsonaro, sino que la escasa votación de su oponente Haddad que, en la máxima candidez política, llevada de candidata a la vice presidencia a una eximia comunista carioca. Mientras todo Brasil protesta por los millones de venezolanos que arrancan del Régimen comunista de Maduro, Lula, desde la cárcel, ordena que una admiradora de Maduro, vaya a la vicepresidencia. “¿Habrase visto?”, diría mi tía vieja, madre de todas las sabidurías. Pero esto, la prensa, no lo destaca.

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