miércoles 16 de octubre, 2019

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Elijo ser profesor porque los niños no pueden esperar  

Verónica García Luarte, directora de Educación Diferencial Universidad San Sebastián.


 Por LESLIA JORQUERA

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 Estoy convencida de que todos quienes trabajamos hoy en educación superior formando profesores, lo hacemos porque tenemos la más profunda convicción de que la educación se mejora desde las aulas.

Elijo ser profesor… Porque ser profesor es  estar llamado a transformar vidas, a construir sociedades, a comprometer la acción de cada día con la mirada puesta en el porvenir de tantas personas que en algún momento nos toca acompañar, conducir, modelar y, luego, dejar volar.  Ser profesor es tener un amor generoso para educar, comprendiendo que aquello es mucho más que entregar contenidos que nos establece el currículum escolar; es tener un corazón paciente para esperar la respuesta de aquellos ojos que se iluminan al descubrir, al aprender.

Después de más de 20 años de ejercicio profesional, cada mañana logro acallar mis límites porque sigo pensando que todos pueden aprender y me sigo entusiasmando al reconocer los desafíos que hoy nos impone la diversidad de estudiantes que habitan en nuestras aulas, de escuelas, liceos y universidades y que nos interpela a buscar nuevas formas, a renovar nuestro actuar, trabajando desde la convicción de que es necesario construir comunidad y para ello, debemos comenzar por conocer a nuestros estudiantes, a nuestros apoderados, a nuestros colegas, para relacionarnos desde la esencia del ser humano, desde aquello tantas veces invisible a los ojos, que es lo que hay en el interior de cada uno, que nos hace diferentes y nos enriquece.

Ser profesor hoy es un desafío cada vez mayor, son tantos los factores externos que determinan el desempeño de los estudiantes: la tecnología que los tiene tan hiperconectados y a la vez tan solos,  el exitismo basado en el tener más que en el ser, los problemas de convivencia al interior de los colegios, que no es otra cosa que falta de respeto y amor por aquel otro a quien desde el individualismo no se logra legitimar, el desarme de las familias como primera formadora, entre otros.  Es todo aquello parte de nuestra línea de base y desde ahí estamos llamados a construir… qué inmensa tarea es ser profesor y, por ello, las Instituciones formadoras tienen también un desafío enorme: convocar a nuevas generaciones para que tomen la posta de quienes les hemos precedido, para que el encuentro con su vocación no sea un deslumbramiento pasajero y abracen esta profesión, con energía, sin miedos ni inseguridades, porque niños de todos los lugares y razas (aún más hoy en un  mundo globalizado e intercultural) esperan por ellos –incluso aquellos que aún están por nacer- para que se hagan cargo de cumplir con los desafío que se impuso en el Foro Mundial de Educación 2015, a través de la Declaración de Incheón, en que los Estados miembros se comprometieron a “proporcionar una educación inclusiva y de calidad en todos los niveles –primera infancia, primaria, secundaria, terciaria, y formación técnica y profesional”, e hicieron hincapié en que todas las personas “deberían tener acceso a oportunidades de aprendizaje a lo largo de toda la vida”….

Debemos entonces formar profesores integrales, responsables, honestos, con una profunda vocación por el trabajo bien hecho, capaces de valorar la diversidad como un don que les aporta a todos y, particularmente alegres, capaces de transmitir a sus estudiantes entusiasmo por aprender, participar y progresar en un contexto escolar inclusivo y accesible para todos, rico en experiencias de aprendizaje, que se desarrollen en un clima saludable y en el que cada uno alcance el máximo del potencial en habilidades conceptuales, sociales y prácticas que sea capaz.

Estoy convencida de que todos quienes trabajamos hoy en educación superior formando profesores, lo hacemos porque tenemos la más profunda convicción de que la educación se mejora desde las aulas y que es ahí donde el profesor es líder y donde cobra sentido cada esfuerzo.   Porque los niños no pueden esperar, la formación de profesores es quizás uno de los  desafíos más relevantes de los últimos tiempos.

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