sábado 07 de diciembre, 2019

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Opinión

Educación y el efecto Pigmalión

Dr. Gonzalo Aguayo Cisternas, director Magíster en Didáctica para el Trabajo Metodológico de Aula Universidad de Concepción Campus Los Ángeles.  


 Por LESLIA JORQUERA

27-08-2018_19-18-091__gonzaloaguayo

Hay visiones sombrías sobre el panorama educativo actual; por ejemplo, Lipovetsky, en su ensayo sobre el individualismo contemporáneo, La era del vacío, expone cómo “el discurso del maestro ha sido desacralizado, situado en el mismo plano que el de los mass media”.

Cuenta el mito griego –en voz de Ovidio en su Metamorfosis- que Pigmalión, un antiguo rey chipriota renegado del amor, creó una estatua de marfil con cuerpo y forma de mujer, de la cual se enamoró perdidamente. Desesperado, pidió ayuda a la diosa Afrodita, quien le socorre, dándole vida a aquella hermosa figura. De esta forma, Pigmalión y su amada se unieron en la dicha por el resto de sus días.

Este relato ha sido utilizado por la psicología y/o sociología para explicar lo poderosa que puede llegar a ser la mente humana por alguien que, mediante la verbalización de una alta expectativa y por medio de la persuasión, es capaz de provocar un cambio en la voluntad del prójimo y, por ende, de sus circunstancias vitales, que le lleven por el camino de la buenaventura. Es el llamado efecto Pigmalión.

La educación, pensamos, representa en parte la encarnación de ese mito. Pero, inmersa en tiempos de cambio-crisis, producto de la revolución tecnológica ¿es capaz en su conjunto de generar ese cambio ‘pigmaliónico’ hacia una gran mayoría? ¿Utiliza el camino, las formas adecuadas para ello? Cabe preguntarse.

Hay visiones sombrías sobre el panorama educativo actual; por ejemplo, Lipovetsky, en su ensayo sobre el individualismo contemporáneo, La era del vacío, expone cómo “el discurso del maestro ha sido desacralizado, situado en el mismo plano que el de los mass media, donde la enseñanza se ha convertido en una máquina neutralizada por la apatía escolar, mezcla de atención dispersada y de escepticismo lleno de desenvoltura ante el saber… mientras más se esfuerzan los profesores porque sus estudiantes lean, menos leen estos.

La Escuela de Educación de la Universidad de Concepción, Campus Los Ángeles, acaba de inaugurar un programa de Postgrado denominado “Magíster en Didáctica para el Trabajo Metodológico de Aula” que busca, precisamente, abordar desde la perspectiva del docente el tema de la transposición, la transmisión didáctica de un saber, conscientes de que es un tema esencial a la hora de entender el fenómeno del proceso enseñanza-aprendizaje en los actuales tiempos.

Dicho programa surge desde las propias necesidades de perfeccionamiento a nivel de postgrado que un considerable grupo de docentes de distintas instituciones educativas en una encuesta socializó que se les aplicara. De tal manera, esperamos contribuir, con la experiencia y respaldo de nuestra institución -con el máximo de 7 años de acreditación nacional- desde y con la didáctica, a reflexionar, proponer, cambiar, mejorar, innovar, en conjunto; de acuerdo a nuestro contexto sociocultural múltiple, cada vez más diverso y pujante. Además, pretende ser un apoyo para quienes deben enfrentar el complejo camino de la evaluación docente, que cada vez tiene más relevancia en este aspecto esencial del proceso educativo como es la didáctica.

Una frase de Ortega y Gasset, que proviene del Quijote de Cervantes a su fiel escudero Sancho, resume el comienzo de esta propuesta académica: ‘el camino es siempre mejor que la posada’, vale decir, que, tal y como dice Morin en su paradigma de la complejidad, hay que abrirse a la incertidumbres y contradicciones para ir construyendo en conjunto la educación de cara al futuro.

 

                 

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