sábado 07 de diciembre, 2019

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Opinión

Educación, sexualidad y aborto libre

Alejandro Mege Valdebenito.


 Por LESLIA JORQUERA

06-08-2018_19-04-031__alejandromege

El aborto libre es una materia sobre la cual se debe legislar, sin dejar de considerar que nuestro país tiene altas cifras de aborto, de embarazo adolescente y una iniciación sexual temprana en comparación con otros países.

Reconociendo en la mujer su sensibilidad y sus capacidades  así como el derecho de alcanzar las mismas oportunidades y  ejercer similares actividades y deberes “tradicionalmente reservados a los hombres”, hecho injusto y discriminatorio,  comparto las demandas que buscan posicionarla en la vida familiar, profesional, social y política, con la misma   libertad y  propiedad que se conceden al hombre. Reconociendo y valorando el papel de la mujer y los derechos que le asisten, así como los avances alcanzados en materia reproductiva, como lo es la ley de despenalización del aborto en tres causales, que un tercio de la sociedad aún no acoge y cuyo reglamento definitivo no está aprobado, tengo  aprensiones sobre la solicitud de los movimientos feministas   de un aborto libre, seguro y gratuito, materia que merece un análisis y una socialización seria y  profunda  en el seno de la familia, en las organizaciones sociales, en las instituciones políticas y en el sistema educativo en sus diferentes niveles y hacerlos con amplitud de criterio y sin descalificaciones, pues me temo que las consecuencias de esa libertad  en el uso de su cuerpo  para una vida sexual con plena libertad y sin compromisos, no serían menores cuando  el embarazo como consecuencia de aquello no pase de ser una anécdota de simple solución, avalado legalmente el aborto por ser libre, seguro y gratuito y por tanto generalizarse, más cuando nuestra sociedad vive una crisis de valores donde la moral individual y social ha caído al sótano de cuanto le da a las personas la condición ética de seres humanos.

 Algunos especialistas afirman que el aborto libre   impactaría en la estructura familiar y social así como en la salud física, emocional y sicológica de la mujer, con sentimientos de arrepentimiento y vergüenza y una carga no menor para el sistema público de salud.

Cuando los movimientos feministas salen a la calle a reclamar el derecho a tener un aborto libre, seguro y gratuito, habiendo una ley que presenta tres posibilidades a las que se puede optar para someterse a un aborto legal y existiendo variados métodos también legales para impedir o interrumpir un embarazo, el aborto libre es una materia sobre la cual se debe legislar, sin dejar de considerar que nuestro país tiene altas cifras de aborto, de embarazo adolescente y una iniciación sexual temprana en comparación con otros países, realidad que no se ha asumido en nuestro país de manera frontal, existiendo no sólo ignorancia en materia de sexualidad, también mojigatería, cuando en la familia y en el sistema escolar se elude el tema de la sexualidad, siendo Chile el último país latinoamericano en declarar obligatoria la educación sexual en enseñanza media (2010), pero que es inexistente en la práctica.

Si en la educación de la familia y el sistema escolar se  hubiera enfrentado con oportunidad y realismo el tema de la sexualidad humana, no estaríamos discutiendo leyes que la regulen.

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