domingo 20 de octubre, 2019

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Opinión

Nuevo contrato, más oportunidades

Francesca Parodi, seremi de Gobierno de Biobío.


 Por LESLIA JORQUERA

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El proyecto define que no se podrán exceder las 30 horas semanales de trabajo, con un máximo de 10 horas diarias, siendo este un gran paso para que los jóvenes avancen en estabilidad.

Como país sabemos que la mejor política macroeconómica es mantener altas tasas de empleabilidad. Es por eso que el Gobierno prioriza las iniciativas tendientes a dinamizar la economía, incentivar el emprendimiento, proteger las pymes y, así, poder alcanzar el pleno empleo. Sin embargo, por años ha existido un segmento aparentemente excluido de las políticas de empleabilidad: los jóvenes.

En Chile existe una suerte de tendencia que se repite cuando conocemos las cifras de desempleo. La cantidad de jóvenes sin trabajo es casi siempre tres veces mayor a la tasa de desempleo total. Esto sin duda tiene múltiples explicaciones, pero da cuenta del escenario de mayor precariedad que enfrentan los jóvenes en el mercado laboral.

Si a esto le sumamos que muchos jóvenes sólo pueden costear sus estudios -o los gastos asociados a estos- si logran acceder a un trabajo, podemos advertir que se convierte en un verdadero círculo vicioso.

A nivel regional, las cifras son similares, ya que más de un 37% de los jóvenes trabaja sin un contrato laboral. Es decir, no tienen protección social alguna, lo que acentúa la precariedad laboral. Peor aún, quienes logran tener un contrato formal y, por ende, ingresos económicos, pierden la asignación familiar y los beneficios a los que pueden acceder en la educación superior, lo que nuevamente demuestra que el actual diseño no permite compatibilizar el estudio con el trabajo formal.

De esta forma, y en línea con el mayor acceso a oportunidades que ha planteado el Presidente Piñera en su programa, el Gobierno impulsa el proyecto de "Nuevo Contrato Especial para Jóvenes Estudiantes" de entre 18 y 28 años, el cual busca subsanar estos vacíos contraproducentes que impiden la correcta incorporación de los jóvenes en el mercado laboral.

El proyecto propone, como medidas principales, que los jóvenes no pierdan los beneficios sociales destinados a financiar la educación superior por los ingresos recibidos; adaptar el horario laboral al estudio de los jóvenes; mantener condición de carga de salud hasta los 24 años; entre otras, garantizando el pago de indemnizaciones y cotizaciones, y manteniendo todos los derechos generales del Código del Trabajo.

Además, el proyecto define que no se podrán exceder las 30 horas semanales de trabajo, con un máximo de 10 horas diarias, siendo este un gran paso para que los jóvenes avancen en estabilidad y no sigan en la informalidad laboral que precariza su calidad de vida.

El proyecto se encuentra actualmente en segundo trámite constitucional en el Senado, donde sin duda se puede seguir perfeccionando. Tenemos la convicción de que continuará firme su camino para convertirse en ley, ya que no se trata de mejorar cifras, sino que de dar más y mejores oportunidades a los jóvenes estudiantes y, de esta forma, mejorar su calidad de vida.

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