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Opinión

Avances concretos en el respeto a la dignidad de la mujer

Fernando Quiroga Dubournais, vicerrector Sede Concepción Universidad San Sebastián.


 Por La Tribuna

27-07-2018_20-11-441__vicerrectorfernandoquiroga

Estamos ante un desafío mayúsculo que nos debe convocar a todos, en especial a las instituciones de educación.

Esperemos que el 2018 sea recordado como el año en que el país alcanzó  valiosos avances en materia de respeto y equidad con las mujeres. Un año en que realmente logremos sancionar las prácticas reñidas con su dignidad, ya que no podemos seguir tolerando acciones que las menoscaban o vulneran sus derechos.

En ese camino, como sociedad, estamos progresando de a poco. Vivimos un momento histórico en que diversas voces han logrado poner en la discusión pública la relevancia de terminar con las  situaciones de discriminación que, en distintos ámbitos, las han afectado. Hoy en nuestro país pocos se atreven a desconocer que  ellas han padecido, y siguen sufriendo en pleno siglo XXI, injusticias en materia económica, laboral y social, además de acoso, agresiones y, en algunos casos, violencia extrema. Tanto en los espacios públicos como privados, muchas mujeres enfrentan situaciones de desequilibrio, inequidad y carecen de las oportunidades para lograr su pleno desarrollo.

Estamos ante un desafío mayúsculo que nos debe convocar a todos, en especial a las instituciones de educación. Sabemos que eliminar las discriminaciones y atropellos que afectan a las mujeres tiene una gran relevancia para lograr una sociedad inclusiva y respetuosa de los derechos humanos. Es por eso que resulta preocupante que estemos desviando el foco de lo importante para centrarnos en debatir sobre la pertinencia de utilizar un lenguaje inclusivo que fomenta el uso de palabras neutras o sin género. Es evidente que utilizar términos como compañeres o ciudadan@s” de nada servirá si no se toman medidas concretas para evitar que las mujeres sean víctimas de injusticias. Por lo demás,  imponer cambios en la manera que tenemos de comunicarnos entre nosotros no parece un camino adecuado.

Como sociedad debemos implementar iniciativas tendientes a reconocer, valorar y proteger la dignidad de las mujeres.  En la Universidad San Sebastián, estamos orgullosos de haber avanzado en este ámbito al promulgar un protocolo complementario contra el hostigamiento, la violencia y el acoso sexual, que se suma al Reglamento de Convivencia Estudiantil.

¿Cómo lo hicimos? Fomentando la participación y la reflexión de toda la comunidad en las cuatro sedes. Nos reunimos con los representantes de nuestros estudiantes, los escuchamos y consideramos sus aportes. El protocolo, entonces, es el fruto de un trabajo colaborativo que surge en una atmósfera de diálogo  e inspirado en los valores del humanismo cristiano que guían nuestra institución.

Estamos conscientes de que vivimos un cambio cultural que exige tomar medidas concretas para respetar la dignidad intrínseca de las mujeres. Y aquello, en el ámbito universitario, se debe hacer incorporando protocolos y procedimientos claros para enfrentar situaciones que lesionen la dignidad de cualquier estudiante. En nuestro caso, el proceso se desarrolló dando cuenta de un genuino espíritu universitario que fomenta la participación, el análisis, la discusión y también la honestidad, alegría, solidaridad y responsabilidad, que son valores que han generado un ambiente de sana convivencia  al interior de nuestras aulas.

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