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Opinión

La izquierda frente al gobierno de Piñera

Mario Morales Burgos


 Por La Tribuna

17-07-2018_20-50-331__mariomorales

 La historia nos señala que la izquierda de ayer y también la de hoy no renunciará a estar junto al pueblo y sus reivindicaciones.

 

Muchos se preguntan si la izquierda chilena, a partir del triunfo de Piñera, y desde la oposición, podrá  articular y además movilizar al pueblo en torno a sus demandas, esas que se han venido construyendo y complementando y que tienen su base en temas como el cambio de la Constitución; cambio del Sistema Previsional; Educación y salud Pública, gratuita y de calidad; igualdad de género, medio ambiente, entre otros. Es justo señalar que no todas estas demandas tienen su origen en la izquierda, propiamente tal; pues algunas de ellas  han sido impulsadas por movimientos ciudadanos, que sin bien es cierto, son muy progresistas pero no necesariamente de izquierda. La oposición al Gobierno del Presidente Piñera tendrá su punto de partida en la forma  y profundización de cómo se abordarán   estos temas. Lo más visible  hasta hoy,  surge del mundo juvenil, quienes desde las trincheras universitarias han levantado nuevos movimientos tales como la educación no sexista, y el tema siempre vigilante del financiamiento de la gratuidad de la Educación Superior.

 Desde la izquierda, la oposición, aún no se expresa en toda su magnitud, ya que no hay definiciones ni nuevas acciones que puedan generar un estado de diferencias que provoquen una movilización permanente del sector, como así mismo, no ha habido una agenda legislativa instalada en el parlamento, que permita conocer los nuevos caminos que el gobierno  está dispuesto a recorrer. Sobre esto, surgen críticas, a la llamada sequía legislativa del ejecutivo, que no ha provocado debate para fijar posiciones.

A la hora de hablar de oposición, es razonable recordar que la llegada de Piñera a la Moneda, contó con el respaldo de prácticamente el 50% de los votos del mundo del trabajo, es decir,  de los trabajadores, quienes a la hora de movilizarse tendrán que resolver  si  marchan como oposición o simplemente esperan a que lleguen los prometidos tiempos mejores. Lo anterior viene a confirmar que las demandas sociales, defendidas históricamente por la izquierda y centro izquierda, en la actualidad, son percibidas con mucho pragmatismo y con un nuevo componente sociológico: La mediatez. Esto tiene que ver con la rapidez y la oportunidad con que se resuelven los problemas, obviando  la calidad y el origen de la solución. La burocracia con que se impulsan y se administran  las políticas públicas conspiran en contra del mundo político, provocando la desconfianza y la molestia del nuevo ciudadano, informado e interconectado con toda la velocidad que le aporta la modernidad y la tecnología y que, por ello mismo, pretende que sus problemas sean atendidos y resueltos con la mayor rapidez. Para visualizar el comportamiento del ciudadano y su disponibilidad para marchar en la calle, exigiendo respuestas al gobierno , es necesario no perder de vista este nuevo escenario, determinado por el pragmatismo, y  que viene a superar el ámbito  político  y a sus partidos.

El desafío de la izquierda y de la oposición, en general, estará caracterizado  por la capacidad de interpretar, claramente, este nuevo contexto social, cuyos actores han dejado de lado las clásicas banderas y  consignas,  pero que, sin embargo, están dispuestos a marchar acompañando a aquellos  que expresen, en sus discursos y en sus acciones, la voluntad de resolver los problemas y de estar siempre junto a este nuevo chileno y chilena, habitante de este mundo sin fronteras, con el que interactúa cotidianamente, casi a la velocidad de la luz, en busca de respuesta y de soluciones.

La historia nos señala que la izquierda de ayer y también la de hoy no renunciará a estar junto al pueblo  y sus reivindicaciones.

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