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Opinión

Vacaciones de invierno y un sano uso del tiempo libre

Roberto Sepúlveda Yévenes, psicólogo y académico Facultad de Psicología Universidad San Sebastián.


 Por La Tribuna

12-07-2018_18-35-121__robertosepúlveda

 Las vacaciones pueden ser un gran momento para disfrutar junto a los seres queridos. Para lograrlo, seguir pensando en la educación de hábitos y de las emociones puede ser una buena guía de actividades tanto para padres como adolescentes.

Muchos jóvenes y adolescentes están cerca del inicio de las vacaciones de invierno. Seguramente es un momento esperado especialmente cuando se ha dedicado gran cantidad de tiempo y esfuerzo al logro de las tareas y desafíos académicos. Este período debe incluir por cierto descanso, sobre todo mental,  diversión y relajo junto a los amigos y amigas, además de compartir con la propia familia.

Dentro del marco de la educación de las emociones, es posible que muchos adolescentes muestren su desagrado por seguir cumpliendo horarios, especialmente en relación al tiempo dedicado a los juegos electrónicos y  redes sociales, como también al descanso nocturno.

La conversación amena y no directiva entre padres e hijos permite la base para la construcción de confianzas básicas, para llegar a acuerdos en el uso del tiempo de vacaciones, que no sólo sean razonables sino también saludables para el desarrollo psicológico y neurobiológico en esta etapa de la vida.

El tema del consumo de alcohol en las vacaciones, merece un comentario aparte, pues su uso con falta de regulación y permisividad paterna debe ser pensado. Su ingesta antes de los 16 años, incluso con frecuencias y cantidades bajas, posee efectos neurotóxicos muy importantes, pues puede inhibir el desarrollo de las redes neuronales que facilitan, entre otras cosas, el aprendizaje. Luego de esta edad, su uso por cierto debe ser educado, guiado y prevenido, ya que su control será más difícil y las oportunidades de consumo innumerables.

Así, las vacaciones pueden ser un gran momento para disfrutar junto a los seres queridos. Para lograrlo, seguir pensando en la educación de hábitos y de las emociones puede ser una buena guía de actividades tanto para padres como adolescentes.

Se debe considerar que el tiempo libre en un adolescente tiene sentidos distintos que para el adulto, pues este suele ser entendido en la adolescencia como un momento para no hacer nada. Por el contrario, la propuesta es utilizar este espacio del año para estimular la exploración de los talentos, dentro del marco de generosidad, que propone toda educación que guía el interés de los jóvenes por servir a otros. Así, deberíamos estimular las actividades de servicio hacia la comunidad como forma de apoyar valores y principios que se aprenden en esta época de la vida, pudiendo acompañar a los adolescentes en el ideal de tener un mundo mejor. De este modo, el desafío de llegar a vivir unas buenas vacaciones de invierno pasa por el encuentro entre las expectativas de los adultos y sus adolescentes. La cooperación y los acuerdos siguen siendo en mejor pronóstico para disfrutar de este espacio junto a quienes se quiere.

                                                                   

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