suscríbete al boletín diario

Opinión

“La Sociedad del Espectáculo”, aquí, ahora, hoy

Roberto Poblete, actor.


 Por La Tribuna

10-07-2018_20-19-081__robertopoblete

 Más que una crítica, lo que planteo a raíz de este pensamiento son preguntas: ¿si no subimos fotos a redes sociales no existimos? De qué sirve?, ¿Dónde queda nuestra privacidad? Necesitamos compartir todo con el resto?, ¿le ayuda en algo a otros conocer tanto acerca de mí?

Sin duda la obra de los filósofos se aprecia y cobra sentido en su capacidad de adelantarse a fenómenos sociales, sin importar los años de distancia entre uno de sus pensamientos y la contingencia. Es probable que el francés Guy Debord ni sospechara hasta donde llegó a ser predictiva “La Sociedad del Espectáculo” cuando se animó a escribir este, uno de sus libros más conocidos.

Les aseguro que este pensador (1931-1994) no se refería a la televisión, ni a las revistas de papel couché, ni mucho menos a las redes sociales o a la farándula donde la exposición de asuntos íntimos da sentido al formato, sino más bien, hablaba de algo aún más básico, como es la capacidad de proyectarnos nosotros mismos -simples ciudadanos de a pie- en una imagen y muchas veces a cualquier precio.

Debord sostuvo que nuestro modelo de sociedad ha convertido la vida de las personas en un espectáculo, aseguró que vivimos en una pantalla global donde todos quieren ser visibles, ya que si no te muestras no existes. Sin conocer las redes sociales, este filósofo adelantó que sólo cuenta lo que proyectamos de nosotros mismos en una imagen. Y es que la foto de lo que comiste, de tu mascota, de tu hijo, de tus vacaciones, de tu última compra o del concierto al que asististe, seguro nutre tu cuenta de Instagram, Facebook o Twitter.

Todo lo que antes se vivía directamente, se aleja ahora en una representación” dijo el francés, que además explicó que el hombre se convierte en espectador de sí mismo cuando se ve en cualquier pantalla, pero también se transforma en un ser pasivo, incapaz de vivir su propia vida y por ende, sólo consume ilusiones.

Más que una crítica, lo que planteo a raíz de este pensamiento son preguntas: ¿si no subimos fotos a redes sociales no existimos? De qué sirve?, ¿Dónde queda nuestra privacidad? Necesitamos compartir todo con el resto? ¿Le ayuda en algo a otros conocer tanto acerca de mí?

Desde la esfera política por ejemplo, estas “herramientas” también son sobre utilizadas a la hora de mostrarse e intentar conseguir nuevos adeptos, sin cuidado en traspasar –a mi juicio- la línea de lo ético. Lo vivimos el año 2010 con el rescate de los 33 mineros en la Mina San José, donde más allá del interés mediático internacional que este suceso concitó, se sacaron ventajas personales, para algunos cuestionables hasta el día de hoy.

Y es que al igual que en ese entonces ocurrió con Chile, Tailandia ha estado en la mira durante las últimas semanas por el rescate de 12 niños y un adulto desde una caverna, aunque en este caso sin protagonismo por parte de las autoridades de turno, sin cámaras, sin show, sin más héroes que quienes participaron del operativo y los rescatados.

Ejemplos de la sociedad del espectáculo existen muchos y a todo nivel. Si hablamos entre autorreferentes, yo prefiero ir a un concierto y disfrutarlo con todos los sentidos en vez de grabarlo, asistir a una obra de teatro, (tenemos un festival en la ciudad y gratis), sin fotografiar nada,  disfrutar de una cena en familia o con amigos sin mayor exposición.  Prefiero el convivio, el cara a cara con la gente. Es mi propuesta para hacer comunidad. De todas maneras.

Roberto Poblete, actor.

Especial Coronavirus

  • Compartir:

opinión

lo más leído

logo-ediciones-anterioes