sábado 24 de agosto, 2019

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Opinión

Educar en igualdad

Alejandro Mege Valdebenito


 Por LESLIA JORQUERA

18-06-2018_20-18-461__alejandromege

 En un sistema educativo mixto se aprende pluralidad y tolerancia; se mejoran las relaciones sociales, generando entornos de igualdad y equidad, donde se valoran de igual manera las características propias  de mujeres como de hombres.

 

En medio del debate sobre las ventajas o desventajas de una educación mixta o separada por sexo, vuelven a nuestros recuerdos la imagen de la pequeña escuela rural en que cursamos los dos primeros años de educación primaria ( básica hoy)donde, reunidos  mujeres y hombres de 1º a  6º año en una misma sala, recibimos de la única, respetada  e inolvidable profesora, una buena educación – que hoy se reconocería como integral y de calidad – sin competencias ni rivalidades y sin  que sintiéramos  alguna diferencia de género entre mujeres y hombres; éramos y nos sentíamos todos iguales, miembros de una misma familia, solo que más numerosa. Tiempo después nos desempeñamos por 20 años en una escuela mixta de una villa rural sin que recordemos ninguna situación que nos hicieran sentir la necesidad de separar la educación entre hombres y mujeres, entendiendo que las diferencias de aprendizaje residen en las personas y no en su sexo, más cuando la institución escolar predica la convivencia y la socialización de la pareja humana y donde las naturales diferencias entre ella y él deben constituir una riqueza humana  que compartir y no un peligro que eludir. En esa misma escuela creamos un hogar para las y los  alumnos que lo requerían y tampoco la diferencia de sexos conviviendo en un mismo espacio físico dio origen a situaciones que lamentar, más cuando la familia y la escuela  asumen la tarea de informar, de formar y orientar  sobre el valor y la importancia del rol que compete a cada sexo en igualdad de deberes y derechos. Nuestras experiencias en un colegio mixto urbano se prolongó por un período igual de tiempo y pudimos comprobar que en esa convivencia los comportamientos  y los rendimientos académicos eran similares entre niñas y niños, superando muchas veces las mujeres a los varones, lo que nos lleva a afirmar que la educación mixta tiene más ventajas que la educación diferenciada por sexo, compartiendo lo expresado en un informe solicitado por la OCDE que indica que los estudios sobre el rendimiento académico en la educación separada no son sólidos y que las diferencias cerebrales entre sexos no justifican las escuelas separadas ya que lo único que consiguen es aumentar el sexismo y alimentar los estereotipos socialmente aceptados como la superioridad del hombre sobre la mujer.

En un sistema educativo mixto se aprende pluralidad y tolerancia; se mejoran las relaciones sociales, generando entornos de igualdad y equidad, donde se valoran de igual manera las características propias  de mujeres como de hombres.

La mayoría de quienes aún se oponen a la educación mixta están vinculados a grupos conservadores, donde algunos padres con la intención de proteger al “sexo débil”, lo  que hacen es reafirmar esa condición, hecho que los movimientos feministas han estado demostrado que están muy lejos de serlo y no conocemos que, al solicitar paridad de trato, estén abogando  por una educación separada por sexo.

Alejandro Mege Valdebenito


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