lunes 19 de agosto, 2019

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Opinión

Sobre la realidad (Parte I)

Veo cómo las nuevas autoridades quieren -como siempre- cambiar todo lo que hicieron las anteriores y en su conservadurismo se pelean por quién le pone el cascabel al gato.


 Por Cristian Delgadillo Rosales

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Desde hace días estoy tratando de escribir sobre la realidad, pero no he podido continuar por diversas razones, entre las cuales está el fallecimiento de Ramón Riquelme, la necesidad de hacer un camino dedicado a él por su importante contribución desde 1976, desde que estuvo preso por la Dictadura hasta que falleció en Quinchamalí el 26 de mayo del presente año, solo, pero acompañado por una señora que lo atendía y su sobrina Alejandra desde Concepción. Se fue al eterno silencio, él, que creía en Dios. Debe estar mejor allá que en la pequeña aldea. Nosotros aquí estamos peor por salud y los problemas diarios de esta también pequeña ciudad terciaria, o fundo, como la entiende el actual alcalde Krause.

Veo cómo las nuevas autoridades quieren -como siempre- cambiar todo lo que hicieron las anteriores y en su conservadurismo se pelean por quién le pone el cascabel al gato.

Son tres meses de este gobierno que, en el fondo, muy pocos quieren que fracase, pero nosotros, que somos acelerados, deseamos lo mejor, pero rápido, y todavía no atinan en nada casi.

En las ciudades hay que empezar por la estructura, como las  primeras ciudades realizadas por los españoles, que están basadas en la división cuadripartita como la de los romanos y su cardun y decumanos.

En Santiago, el cardun es la continuidad del antiguo Camino de los Incas, el Qhanq Ñan, norte a sur; el decumano, el oriente poniente de las calles Compañía y Merced, por los Mercedarios, los primeros religiosos que acompañaron a los conquistadores y se instalaron al pie del Cerro Santa Lucía, formando el primer lof fuera de ella, Lo Merced, y en cuya línea poniente estuvieron los jesuitas que llegaron en 1593 a organizar y administrar el Reino. En el cruce de ellos dos quedaba la Plaza de Armas.

Las cuatro secciones eran las cuatro Parroquias que estructuraban las ciudades como en todos los países que organizaron y que se mantuvieron hasta fines de la Colonia, incluso después del traslado de La Concepción de Penco al valle de la Mocha a raíz del terremoto de 1761, lo que costó bastante realizar a raíz de la oposición del obispo de la época en Concepción.

También en Chillán, ya en la República, el traslado de Chillán Viejo, donde está actualmente sin problemas, a raíz del terremoto de 1835 llamado La Ruina. También con sus cuatro Iglesias y sus plazas en torno a la plaza principal. 

Esta manera de trazar se pierde posteriormente y queda solo la de fundar en torno de una plaza, como Temuco, por la Comisión de Límites y  Triangulación que presidía el ingeniero agrónomo, inmigrante alemán, que llega en 1848. Ellos y los chilenos en el siglo XIX y comienzos del siglo XX  no tenían la noción de estructura, solo más allá, la de límites de los pueblos y ciudades que fundaron y su expansión  o crecimiento y luego la funcional, sobre todo de los alemanes y chilenos que participaron en esas tareas desde el Ministerio de Obras Públicas, los primeros topógrafos titulados en el Instituto Nacional y luego la Universidad de Chile, hasta la época de Muñoz Maluska, a fines de la primera mitad del siglo XX.


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