domingo 08 de diciembre, 2019

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Opinión

No podremos olvidarte, hasta siempre Liliana

Roberto Poblete Zapata, actor.


 Por LESLIA JORQUERA

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 En estas breves líneas quisiera contarle a la gente que gusta de sus actores y actrices que Lily era mucho más que una oficiante en un trabajo televisivo. Era una mujer de teatro.

 

Ayer martes 12 de junio, se realizó el funeral de una mujer extraordinaria que nos dejó un legado que difícilmente podremos olvidar.

Me refiero a Liliana Piera Marina Brescia Clerici, más conocida como la actriz Liliana Ross. Nacida en Génova, Italia, abandonó junto a su familia la Europa de post guerra y se asentó en Chile, donde dio inicio a una brillante carrera en cine, teatro y TV. Fue actriz, directora, dramaturga, productora teatral y académica. Su enorme preocupación por sus compañeros de oficio le llevó en su momento a ser cofundadora y presidenta de ChileActores.

Cuando una persona como ella nos deja, su legado parece  no terminar. No sólo deja una huella en muchos proyectos laborales, también está su presencia en la familia que formó y nos deja como un regalo. Daniella, Vanessa y Moira, sus hijas, también vinculadas a las artes, herencia sin duda de su multifacética madre.

Quienes la conocimos en la familiaridad del trabajo, vimos en esta mujer incansable, el ejemplo a seguir en cuanto al trato, la preocupación por los demás, el cariño por el oficio, el interés constante por seguir aprendiendo, y en una etapa ya madura, la ocupación de traspasar lo aprendido a las nuevas generaciones. Sabemos que muchas personas ubican a las actrices por sus roles en las teleseries, a Liliana no hay quien no la haya visto como la madre de una enorme familia en la teleserie “Machos” de canal 13. La muerte del personaje, Valentina Fernández fue un punto alto en la sintonía de esta exitosa novela. 

En estas breves líneas quisiera contarle a la gente que gusta de sus actores y actrices que Lily era mucho más que una oficiante en un trabajo televisivo. Era una mujer de teatro, que iba sin ningún problema desde un personaje en un clásico como la Vida es Sueño de Calderón de la Barca, hasta una sencilla comedia contemporánea cuyo principal propósito era brindarle a los espectadores un momento de buen humor. Tenía dentro de sus talentos el poder ir y venir de la comedia al drama, de la televisión al cine o al teatro. No había para ella géneros menores.

Siempre estaba allí con su elegancia, con su prestancia y con su gran sentido del humor, un humor inteligente, siempre bien ubicada, sin dejar por ello de plantear categóricamente su punto de vista y sus principios cuando se trataba de defender los derechos de las personas y principalmente los derechos de las actrices y actores, vulnerados durante tanto tiempo en nuestro medio.

Sí, doña Liliana era una amiga y una combatiente, era una señora y una leona y nunca bajo ninguna circunstancia perdió su estilo, su garbo y su distinción.

En lo personal puedo dar testimonio de su generosidad, y su solidaridad, atributos que aparecieron cuando recién nos conocimos, siendo yo un estudiante de teatro. Ella fue mi madre en mi primera teleserie (La Colorina-1977), ella fue mi compañera de ejercicios en un taller de formación, ella fue la directora de la escuela de teatro y comunicación escénica de la U. Andrés Bello donde yo era profesor, y siempre fue una colega más, desarrollando su oficio en forma delicada, generosa y respetuosa.

Una gran mujer, actriz maravillosa, ha fallecido y pareciera ser que mi pena sólo se calma al ver el cariño y el respeto con que todas las personas le saludan y le despiden. Querida amiga y colega Liliana Ross, descansa en paz.

Roberto Poblete Zapata, actor.

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