viernes 22 de noviembre, 2019

noticias por comunas

suscríbete al newsletter

Opinión

Mis días en Corea del Norte

Mario Ríos Santander


 Por LESLIA JORQUERA

12-06-2018_20-10-351__mariorios

 La adoración por el gobernante era de tal dimensión que, en un instante de especial confianza, nos invitan a conocerlo.

El aterrizaje de ese viejo Iluching, fue suave sin problemas. Habíamos iniciado nuestro viaje a lo desconocido desde la ciudad de Chengyank en el sur de China. Una hora y 45 minutos. La pista aérea de su capital Phionyang, extensa, permitió que el viejo avión de origen ruso, carreteara hasta un curioso camino que siguió el avión hacia su izquierda. Luego, a poco andar, viró a la derecha, atravesamos un puente con aguas torrentosas y seguimos camino hacia el terminal. Un kilómetro más de carreteo y llegamos. En el amplio espacio, frente al edificio del aeropuerto, unos 10 aviones MiG rusos de combate. Ningún avión comercial. En su azotea, un enorme cuadro del fundador de Corea del Norte Kim Il Sung. Auto oficial, lo abordamos, junto al senador Martínez Buch que me acompañaba, junto al chofer, una autoridad de la cancillería norcoreana. Avenidas amplias, largas y desiertas. Todas son pistas de aterrizaje. Llegamos a la ciudad y nos encaminamos al monumento de Kim Il Sung. Flores en mis manos, inclinación del rostro y la TV local recogiendo todos los detalles. En la tarde, me vería en todos los programas. No había otra cosa que mostrar.

Llegaba a este enigmático país, cumpliendo un mandato del Consejo Asia-Pacífico. Meses antes, reunidos en Malasia, se había acordado hacer esfuerzos por incorporar a esta nación asiática a dicho consejo para terminar con la política del “gato enrabiado”, (desde una esquina arañando sin lograr nada). Kim Sung il, se mostraba díscolo y hacía gala de su poderío nuclear. Invité al senador Jorge Martínez Buch. Gran persona. Su compañía de una utilidad enorme.

La primera reunión, por largos 90 minutos, fue con el presidente de Corea del Norte, Pak Pong-ju. Muy interesado en nuestra misión. Su respuesta fue elocuente: “Nada se avanzará si no se concretan cuatro puntos: Fuera EEUU de la península coreana, Ingreso a la Asociación de Países no Alineados, Formación de un Congreso con igualdad de representación parlamentaria, (a pesar de que los habitantes del norte son la mitad de los del sur), y la realización de un programa de alimentación para Corea del Norte. Le señalamos que las peticiones, sobrepasaban las atribuciones del Consejo Asia Pacífico, pero que sin embargo, nos reuniríamos con las autoridades de Corea del Sur y haríamos ver tales inquietudes. Sin embargo, analizamos cada una de las obligaciones impuestas por este Presidente. Sus ánimos, claramente estaban instalados en el odio visceral a EEUU. Según él, causante de todas las desgracias de su pueblo que reclamaba respeto por el camino creado por, “el amado líder Kim Il Sung, cuya sangre quedó plasmada en la brillante conducción de nuestro amado líder de Hoy Kim Sung Il”.

La adoración por el gobernante era de tal dimensión que, en un instante de especial confianza, nos invitan a conocerlo. Un viaje breve en automóvil, descendimos en un enorme edificio y caminamos por largos corredores. Se veía mujeres con rostros tristes, muy delgadas, casi desfallecientes. Llegamos finalmente a un enorme salón. Ahí se encontraban los vehículos (incluyendo un carro de tren), utilizados en vida por el amado líder. En un rincón, ternos y zapatos, camisas y otros menesteres. En un instante, se acerca un militar y solicita que nos saquemos los zapatos. Lo hacemos y caminamos hacia una puerta pequeña. Ingresamos, nuevas instrucciones y de pronto el amado líder frente a nosotros. Nuevas reverencias, nos mira con sus ojos felinos. Bien vestido, sentado en una suerte de trono asiático. Ahí estaba la historia de una buena parte del mundo. Pasarían cinco días de reuniones en ese enigmático país.

Me pregunto, Kim Il un, ¿pedirá lo mismo a Trump?

Mario Ríos Santander

Newsletter

  • Compartir:

opinión

lo más leído

Revise su correo para confirmar
la suscripción
logo-ediciones-anterioes