miércoles 11 de diciembre, 2019

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Opinión

El  feminismo y la escuela

Alejandro Mege Valdebenito


 Por LESLIA JORQUERA

28-05-2018_16-51-371__alejandromege

 El feminismo es un “movimiento social que pide para la mujer el reconocimiento de unas capacidades y unos derechos que tradicionalmente ha estado reservado para los hombres”. Por tanto no es antónimo de machismo.

Cuando les solicité a los alumnos de la clase que no olvidaran colocar en el certamen su nombre completo, que no omitieran el apellido materno – actitud que  he mantenido desde siempre con quienes he tenido como  alumnos – la pregunta de una de ellas fue: profesor ¿por qué insiste tanto en que coloquemos en nuestros trabajos y certámenes el apellido de nuestra madre, qué interés puede tener colocarlo en una prueba si siempre ha sido suficiente el apellido del padre? La pregunta demostró el estado de subordinación que la mujer, desde tiempos ancestrales, como si formara parte de su ADN, ha tenido con relación al hombre. Mi respuesta tuvo que ver con la justicia de visibilizar a la mujer y madre, de tenerla siempre presente, de reconocer la importancia que tiene en nuestras  vidas y del orgullo de sentirnos sus hijos; del respeto que nos merece la madre, en particular, y las mujeres en general. Que si bien pudiera haber situaciones puntuales que hayan afectado en algún momento nuestras relaciones, la mujer madre, cualquiera sea las circunstancias, merece nuestro recuerdo y consideración. Al menos, para el sistema educativo, su apellido y su figura debe tener el mismo derecho de ser considerado igual que el apellido paterno, y aunque tardemos un poco más en pronunciar el nombre completo de un alumno o alumna, o gastar un poco más de tinta en escribirlo, constituye un pequeño aporte de la escuela y el profesor para relevar el linaje femenino en la pareja humana, en que ambos tienen iguales deberes y derechos.

 

En una oportunidad le pregunté a un distinguido conferenciante, ante una nutrida concurrencia, por qué nunca colocaba en sus artículos y libros su apellido materno – cosa que por lo demás, una gran mayoría de quienes escriben lo hacen.  No se dio por aludido y muchos de los asistentes a la ceremonia movieron negativamente la cabeza ante la inusual consulta. ¿Qué importancia podría  tener para una persona que  es   importante y conocida dar a conocer el apellido de la madre? Para la mayoría de los asistentes la pregunta, que parecía extraña y fuera de lugar, no merecía respuesta alguna.

 

Cuando las mujeres salen a la calle a luchar por la igualdad de derechos que el hombre, por el respeto y una educación no sexista, la sala de clases  debe ser el primer lugar donde se enseñe y se viva la igualdad de género; donde la mujer tenga  las mismas oportunidades que el hombre y llegue al matrimonio o la vida en pareja sin perder su identidad, de modo que cuando se la presente en una reunión social o de otro tipo, no sea  en condición de propiedad de su marido o de su pareja, para que siga siendo ella misma y no “Juanita o María, mujer o pareja de…”.

 

El feminismo es un “movimiento social que pide para la mujer el reconocimiento de unas capacidades y unos derechos que tradicionalmente ha estado reservado para los hombres”. Por tanto no es antónimo de machismo. Más, si así se estimara, se caería en la misma injusticia que el feminismo combate.

 

Alejandro Mege Valdebenito

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