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Opinión

Delación compensada: la autodenuncia en el ojo del huracán

Jorge Núñez Rojas, director Escuela de Ingeniería Comercial UST Concepción – UST Los Ángeles.  


 Por La Tribuna

18-05-2018_19-01-221__jorge-nunez

Esta semana se conoció a través de los medios de comunicación que la Corte Suprema aprobó el acuerdo conciliatorio entre el Servicio Nacional del Consumidor, CMPC y las organizaciones de consumidores, ello en el marco del caso de colusión en el mercado del papel Tissue, dando curso al pago de $7.000 a cerca de 14 millones de personas, esto es, 155 millones de dólares. Es histórico. Nunca se había compensado de esa manera a tantas personas por un caso de colusión.

 

Sin embargo, recordemos que la Fiscalía Nacional Económica había estimado el perjuicio en una cifra que iría entre los US$ 225 y US$ 448 millones, valor bastante más alto que la cifra con la que se compensará a los consumidores. La multa a SCA -la otra empresa en la colusión- se estableció en US$ 18 millones mientras a CMPC se le liberó de multa a través de un mecanismo que se llama delación compensada. ¿Qué es eso? No es más que auto denunciarse.

 

Múltiples opinólogos de Twitter y Facebook dicen que este mecanismo es un chiste, que tendríamos que multar por una cifra igual o mayor que el perjuicio que las empresas provocaron. Sin embargo, ese mecanismo ha sido el único que ha probado ser efectivo tanto para detectar carteles como para desarmarlos. Es decir, si no hubiese delación compensada, no habría caso farmacias, confort ni pollos. Hoy conocemos estos casos gracias al incentivo de “acusarme y tener menor castigo que mi vecino”.

 

El castigo no fue sólo menor, sino que la justicia decidió aplicar multa cero a CMPC ¿Por qué entonces se nos compensa? Creo que porque para una empresa que no fue multada, existe el costo social, de ahí que decide pagar $ 97.647 millones de pesos (155 millones de dólares), monto que si bien es menor a lo que la FNE estima como perjuicio, se trata de un acto voluntario.

 

La delación compensada ha demostrado ser el único camino posible para detectar y desarmar carteles, aquellas asociaciones entre las empresas que permiten coordinarse con el fin de controlar los precios o las cantidades. Podríamos haber recuperado cero peso, sin embargo, hoy tenemos 155 millones de dólares que una empresa entregó para compensar una mala práctica de manera voluntaria. Claro que es histórico y muestra también que las empresas han ido dejando de lado el solo cumplir la ley y han comenzado a darse cuenta que hoy hay que ir por sobre la norma. La época lo exige.

 

Jorge Núñez Rojas, director Escuela de Ingeniería Comercial

UST Concepción – UST Los Ángeles

 

 

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