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Opinión

Obesidad infantil, una alteración metabólica que avanza  (Parte 2)

Ángelo Meza Carrasco, kinesiólogo, Colegio Aliwen, Los Ángeles.


 Por La Tribuna

09-05-2018_18-46-411__Ángelomezacarrasco

La alimentación es un gran porcentaje de todo el proceso, hablamos de un ochenta por ciento, el veinte por ciento restantes es ejercicio.

 

Tenemos muchos procesos en donde podemos hacernos cargo, así como alternativas para poder avanzar en materia de prevención y trabajo. A los niños se les debe inculcar desde pequeños la importancia de lo que es una buena alimentación y la realización de ejercicios, sea a través de un deporte como alguna disciplina específica, este cambio debe comenzar desde nuestros hogares y ser acompañado por los establecimientos educacionales, fomentando la buena práctica, con las horas de educación física y ACLES. Debemos ser capaces de adaptar el ejercicio a los niños y no ellos a él, buscando la integración, realización de acuerdo a sus capacidades individuales. Cada niño es diferente, por lo que, un mismo ejercicio o actividad, no siempre obtendrá los mismos resultados. Es por esto que se debe hacer diferenciado, teniendo en cuenta la alimentación y los tiempos que esto lleva. La alimentación es un gran porcentaje de todo el proceso, hablamos de un ochenta por ciento, el veinte por ciento restante es ejercicio, si nos guiamos por esto, entonces comer sano y de manera balanceada es primordial, se debe cambiar la orientación, es decir, cambiar hábitos, estos deben ser de a poco, se entiende por esto, si el niño es bueno para comer las cosas dulces, no podemos quitar este alimento de forma brusca, dado a que nuestro cuerpo es de costumbre y pedirá tener ese mismo estímulo para poder ser saciado, entonces, se debe proceder paulatinamente, supliendo con alimentos saludables. También tiene vital importancia, la cantidad de comida y las porciones que se debe comer durante el día, se habla de estadios de comer cinco comidas al día, esto dividido en tres comidas importantes, desayuno, almuerzo y once, aquí debe ser equilibrando la cantidad de hidratos de carbono, grasas (saludables) y proteínas, esto sumado a dos colaciones que se debe consumir, esto es para que en la tarde, cuando se llega a la casa, no se encuentre con tanta hambre, así se limita la ingesta de alimentos no deseados, como bebidas gaseosas, dulces, y/o comidas altas en grasas. Se debe acudir a un especialista, para que oriente de manera individual a la persona, teniendo en cuenta que el cambio es a nivel familiar. La base de ejercicios está dada por buscar un estímulo basándose en dos grandes vías, como es la anaeróbica, que es donde se realizan trabajos de fuerzas, ya sea con algún elemento que nos ayude, como las mancuernas o con el propio peso corporal. La otra vía es aeróbica, que es donde se busca todo lo que es un proceso cardiovascular, como realizar trote, bicicleta, elíptica, entre otras. Lo recomendable, para los niños, es buscar ejercicios que no requieran tanto impacto, con el fin de no perjudicar el desarrollo de él, tanto a nivel muscular como articular. Mezclando ambas vías, lo que nos lleva, a realizar circuitos de ejercicios asociando a sentadillas, flexiones de brazos, subir y bajar una escalera, entre otras. Adecuando esto a la condición que él tiene, generando nuevas instancias de aprendizaje y de desarrollo. El cambio que logramos, la prevención, tener menor cantidad de niños con obesidad, terminar con la discriminación que existe sobre los que la padecen y brindarles las herramientas para sigan un proceso del cual, obtendrán muchos beneficios para su salud y calidad de vida.  

 

Ángelo Meza Carrasco, kinesiólogo, Colegio Aliwen, Los Ángeles.

           

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