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Opinión

La defensa de nuestros niños

Roberto Poblete Zapata, actor.


 Por La Tribuna

08-05-2018_18-39-341__robertopoblete

Y dijeron – en una reflexión que hace todo sentido – que “el ejercicio patológico e ilimitado del poder, es piedra angular del abuso sexual y del encubrimiento”.

Las cifras son alarmantes, el 95% de los casos de abuso sexual contra niñas y niños y adolescentes, se realiza en el entorno familiar. Aquellos delincuentes que acechan entre las sombras para atacar a sus víctimas representan sólo un 5% de estas vergonzosas estadísticas.

 

Vamos a insistir en algo que dijimos la semana pasada, Todos somos responsables de detener esta verdadera locura. Las autoridades deben hacer lo suyo, sin duda, pero la ley es letra muerta si no participamos todos y estamos atentos a los signos para evitar que algo así ocurra, o una vez ocurrido denunciar sin ningún tipo de temor o doble discurso. Y son las autoridades de gobierno las que tienen la iniciativa en el tema de legislar en este y otros ámbitos.

 

Creemos que con todos los casos ocurridos recientemente y los del pasado que han sido denunciados, la tarea debería ser más fácil. Hoy está claro que gran parte de la ciudadanía no está dispuesta a tolerar o a hacer la vista gorda con este tipo de conductas. Lo que antes era habitual, hoy nos merece reparos, lo que ayer se calló, hoy se denuncia, lo que habitualmente se escondía bajo la alfombra hoy a pesar de su fetidez, lo ventilamos y queremos que no se repita.

 

Hay instituciones que han sido fuertemente cuestionadas, al igual que el poder porque se le considera cómplice, culpable y encubridor de este tipo de agravios en contra de muchas personas que han visto afectadas sus vidas para siempre. Porque hay algunas víctimas que han podido superar y convivir con este trauma, pero otras arrastran en silencio desde su infancia, la marca a fuego de estas agresiones.

 

Nuestros legisladores han hecho parcialmente la pega, en el Senado existen dos proyectos hace muchos años que dicen relación con ello. Uno del 2010 que  propone la imprescriptibilidad para los abusos sexuales cometidos contra menores de edad, considerándolos delitos que no deben tener “fecha de vencimiento” hasta que sus perpetradores no sean denunciados, juzgados y condenados. Y un segundo proyecto que establece también imprescriptibilidad para el encubrimiento.

Hace muy pocos días en el Vaticano, después de reunirse con el Papa Francisco, James Hamilton, Carlos Cruz y José Andrés Murillo frente a gran número de periodistas de todo el mundo, solicitaban que su caso fuera conocido, y que nunca más la iglesia católica olvidara cuál es su verdadera misión. Dijeron que el abuso sexual y de poder, no son sólo pecados sino crímenes y corrupciones que han destruido la vida de miles de niñas, niños y jóvenes. Hablaron que el encubrimiento de los obispos chilenos es gravísimo, porque sostiene el delito, lo replica, lo hace impune y favorece la creación de redes dentro y fuera de la iglesia.

 

Y dijeron – en una reflexión que hace todo sentido – que “el ejercicio patológico e ilimitado del poder, es piedra angular del abuso sexual y del encubrimiento”. Su petición fue clara y a favor de las víctimas: se necesita para la paz social y del corazón de los afectados, una ley de imprescriptibilidad para abusos de menores y adolescentes.

 

El día tres de este mes, el Presidente firmó este proyecto que supongo ya ha sido enviado a la Cámara. Espero sinceramente que no ocurra lo mismo que con otras leyes importantes y muy necesarias como la del Sename enviada en su primer gobierno, que quedó allí durmiendo el sueño de los justos. Queremos ver realmente que para este gobierno, “los niños son lo primero”. Para que no sea un slogan publicitario como tantos otros, todos, ciudadanas y ciudadanos, debemos estar atentos… de todas maneras.

 

Roberto Poblete Zapata, actor.

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