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Opinión

El mejor gol de la Copa América Femenina 2018

Marissa Barro Queirolo, seremi de la Mujer y la Equidad de Género del Biobío.


 Por La Tribuna

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La clasificación al Mundial de Francia de nuestra “Roja” tras una exitosa Copa América Femenina 2018 no sólo es positivo por lo hecho en cancha, sino también y de manera muy relevante, por el impacto fuera de ella.

Con gusto vimos hace unas semanas cómo muchas personas acamparon fuera de las boleterías del estadio para adquirir entradas, y cómo durante este mes se multiplicaron los minutos de televisión y las portadas, venciendo obstáculos que hace rato merecían ser derribados y cuya manifestación más palpable era la invisibilización de buenos resultados y triunfos para el deporte chileno.

 

Llegaron a este torneo tras una década de trabajo y precedidas de una buena presentación en la anterior versión del mismo torneo y de un inédito título del equipo de Colo Colo en la Copa Libertadores, con nueve jugadoras insertas en clubes internacionales. Una de ellas, nuestra capitana, Christiane Endler, recibió en 2017 el Trofeo Zamora, que se entrega a los mejores porteros de la liga española. Demasiados buenos antecedentes como para sorprendernos por lo realizado en región de Coquimbo; pero sorprendió a muchos durante este mes.

El nivel y la entrega mostrados por las jugadoras chilenas en esta pasada nos llena de orgullo, porque hace eco de la situación y del empuje con que cada día más mujeres acceden y se desarrollan en espacios tradicionalmente masculinos. Si para nosotras ya es un gran desafío trabajar o emprender cumpliendo nuestros diversos roles en una cultura que aún tiene mucho por avanzar en corresponsabilidad, hacerlo en espacios que han estado históricamente asignados a hombres implica también romper fuertes barreras culturales.

 

Y es por eso que hoy, desde las instituciones y organizaciones que trabajamos por la equidad de género, ponemos especial atención en la invisibilidad y/o subrepresentación en áreas como la ciencia y tecnología, en la participación laboral y en los espacios de decisión, que se ve reflejada en un sinnúmero de espacios.

 

Por eso cada mujer que se atreve, nos muestra un camino nuevo a muchas otras; y cuando una mujer brilla en un camino nuevo, le muestra nuevas oportunidades a toda la sociedad.

 

Recientemente, la boxeadora Crespita Rodríguez, precedida de un título mundial decidió dedicarse a tiempo completo a su maternidad, manteniendo el foco en volver al ring, lo que ocurrirá próximamente. Otro gran ejemplo de cómo triunfar hasta en los espacios más “rudos”, que hoy no sólo están abiertos a hombres, y del esfuerzo permanente por compatibilizar esa participación con labores tan delicadas como la maternidad.

 

Ser mujer en espacios tradicionalmente masculinizados no es fácil. Bien lo saben en esta Roja que no sólo jugó por clasificar a eventos mundiales. Con ellas, entraron a la cancha jóvenes y niñas que han encontrado en este fenómeno la validación de sus propios sueños y talentos. Y simultáneamente, entramos también todos y todas a una cancha en que estamos aprendiendo y acostumbrándonos a disfrutar con mayor naturalidad la presencia y los éxitos de las representantes del 51% de la población, en un nuevo espacio conquistado.

 

Marissa Barro Queirolo, seremi de la Mujer y la Equidad de Género del Biobío.

 

 

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