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Opinión

Rompamos las barreras de la 'Inclusión' laboral

Juan Antonio Rebolledo Campos Miembro de la Mesa de Responsabilidad Social Cidere Biobío Líder regional Desafío Levantemos Chile


 Por La Tribuna

“Finalmente, las empresas que tienen un rol importante, inviertan recursos y tiempo en capacitarse a sí mismos para adecuarse a las capacidades distintas de sus nuevos empleados y compañeros”.

Hoy existe en este país una ley que ampara a personas en situación de discapacidad (psd) en materia laboral, lo que abriría las puertas de la inclusión laboral. Sin embargo y como suele suceder con las leyes, ésta se dictó sin examinar a fondo la problemática y, por ende, sin generar soluciones concretas para cada una de las dificultades que enfrentan las personas involucradas. Y la verdad es que, para que la inclusión laboral sea real, hay mucho trabajo por hacer.

En primer lugar es necesario que los postulantes o, mejor dicho, la población adulta en situación de discapacidad capacitada para trabajar y que se encuentra cesante conozca aquellos puestos de trabajo que distintas empresas ofrecen, pues sólo así estarán adecuadamente informados de las oportunidades que se abren para ellos en el mercado y conocerán si están adecuadamente capacitados y preparados. Además, se les podrá designar de manera más idónea una red de tutores que realicen acompañamiento terapéutico por al menos un año, para lo que sería importante contar con un código Sence efectivo para las capacitaciones y tutorías.

Otro aspecto importante es el de los establecimientos educativos, tanto los regulares como los especiales, pues estas instituciones tienen el deber de acompañar en la orientación vocacional, para eso deben contar con los profesionales indicados para entregar las herramientas y las habilidades blandas necesarias para ingresar al mundo laboral y, por ende, aportar significativamente al proceso de adaptación y desempeño que éstos jóvenes tengan en el mundo laboral.

Finalmente, las empresas que tienen un rol importante, inviertan recursos y tiempo en capacitarse a sí mismos para adecuarse a las capacidades distintas de sus nuevos empleados y compañeros; asumiendo y comprendiendo que la tarea de la inclusión, lejos de ser un acto de beneficencia o un sacrificio, es una gran oportunidad para reconocer la inclusión y el reconocimiento de la diversidad, ya que es la única forma de romper los paradigmas y hacer un cambio de pensamiento social, para ver a las personas en situación de discapacidad, se generaría la tan esperada inclusión social y se eliminaría la  discriminación. Quien gana es la propia organización, mejora su clima y el grado de felicidad de sus trabajadores.

Gracias a un seminario que organizamos como Mesa de Responsabilidad Social Cordillera de CIDERE BIOBIO, recientemente en Los Ángeles, comprendimos que los avances en cuanto a inclusión -según lo indican los especialistas y los propios discapacitados- deberían llegar hasta que no sea tema la discapacidad, que no tengan que contratar a alguien sólo por tener un certificado otorgado por la Compin. Lo ideal, vimos en esa ocasión, es que cuando miremos a una persona con capacidades diferentes veamos cuáles son sus habilidades y su disposición a trabajar, que no nos importe si viene en silla de ruedas o es limitado visual.

Esta es la oportunidad de ser factores de cambio, dejar de ser observadores y ser actores en la Inclusión Social. Esperemos que estén los recursos y la gestión de parte del Estado, para que aprovechemos esta nueva oportunidad de avanzar.

Juan Antonio Rebolledo Campos
Miembro de la Mesa de Responsabilidad Social
Cidere Biobío
Líder regional Desafío Levantemos Chile

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