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Opinión

Celebremos la Nueva Educación Pública

Hoy, podemos decir con absoluta propiedad que hemos cumplido, hemos empezado un camino sin retorno hacia la educación que siempre debimos tener.


 Por La Tribuna

La semana pasada, la Presidenta de la Republica Michelle Bachelet promulgó la ley que crea al sistema de educación pública, un anhelo largamente esperado por la sociedad chilena y que hoy, después de un arduo trabajo de construcción de acuerdos con los actores involucrados y de discusión en el Congreso, ha cristalizado en una nueva institucionalidad que responda a las expectativas y los desafíos que todos hemos puesto en la educación pública.

Tal como lo señaló la Presidenta en su discurso en el acto de promulgación de la ley, hoy estamos rompiendo con un diseño educativo impuesto, que delegó en los municipios una tarea que siempre debió ser asumida por el conjunto de la sociedad chilena, a través de un sistema de alcance nacional, capaz de asegurar condiciones de equidad para todos los estudiantes y sus familias.

Este proceso forzoso provocó el debilitamiento de la educación pública, el deterioro de su infraestructura, la desmotivación de docentes por la falta de apoyo en la gestión escolar, gestión poco eficiente de los recursos y sus impactos en la administración general del sistema, que derivaron en la pérdida de su prestigio social entre la ciudadanía y la consiguiente baja de matrícula, provocando en muchos casos el cierre o fusión de establecimientos escolares.

Este complejo panorama fue asumido como un desafío por la entonces candidata presidencial de la Nueva Mayoría hace más de cuatro años, quien tuvo la valentía de incorporar en su programa de gobierno la tarea de recuperar la educación pública y que esta se transformará en un referente para el conjunto del sistema educativo, por ser la portadora de los principios que forjan a una sociedad democrática, que aporte a la integración y cohesión del país.

Hoy podemos decir con absoluta propiedad que hemos cumplido, hemos empezado un camino sin retorno hacia la educación que siempre debimos tener, como motivo de orgullo para nuestras familias y una oportunidad real para el desarrollo pleno de los talentos y capacidades de cada uno de niños y niñas que son parte de las escuelas y liceos públicos.

A partir de la implementación de esta ley, contaremos con un sistema nacional de educación, que haga posible que la calidad no dependa de la comuna o localidad en la que se emplace la escuela, velando así por una educación que contribuya a generar equidad y justica. Asimismo, permitirá poner todos los esfuerzos de este sistema en el desarrollo de los establecimientos y sus comunidades educativas, apoyando a sus equipos directivos y docentes, en la gestión técnico-pedagógica y administrativa, alineando eficientemente las capacidades y los recursos en la consecución de los objetivos y metas que los establecimientos se planteen.

Otro aspecto que se verá fortalecido será el sello integral del proceso educativo, que tiene como finalidad la formación de ciudadanos comprometidos con su entorno y con la sociedad, por eso hemos planteado el desafío de rencontrarnos con la esencia de la escuela pública, como aquel espacio llamado a asegurar los cimientos de una sociedad democrática, basada en los principios del respeto, la solidaridad, la colaboración, el diálogo, que contribuyan a una sana convivencia, para un Chile realmente desarrollado, que reconozca la diferencia como una riqueza que engrandece y amplía las posibilidades de progreso para cada uno de nosotros y de las generaciones futuras.

Este nuevo sistema hará posible la efectiva participación de la comunidad en la gestión escolar, permitiendo que cada uno de sus componentes, tome parte activa en este proceso. Además, se introduce el principio de rendición de cuentas, que hará efectiva la responsabilidad de las autoridades del sistema en el cumplimiento de las metas que los servicios locales y las comunidades se fijen.

El trabajo colaborativo y en red de los establecimientos, como una fórmula que permita crear valor compartido e intercambiar experiencias exitosas para la mejora educativa, es otro de los objetivos de la nueva educación pública.

Por esto decimos con orgullo que tenemos motivos para celebrar, porque juntos hemos hecho que la educación pública retome la importancia que siempre debió tener, y que las aulas de las escuelas y liceos públicos vuelvan a acoger la diversidad que caracteriza a nuestra sociedad para construir el Chile que todos soñamos.

 

Sergio Camus Campos

Seremi de Educación del Biobío 

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