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Opinión

Nuevas reglas electorales

Cristian Puentes Rivas Director de Escuela de Liderazgo Universidad San Sebastián


 Por La Tribuna

“El Congreso es una de las instituciones que tiene los indicadores de confianza y aprobación más bajos, de acuerdo a estudios de percepción de PublicUSS”.

Una elección parlamentaria distinta tendremos este domingo. Debutará el sistema electoral D'Hont, más conocido como proporcional (el mismo utilizado en la elección de concejales) en reemplazo del binominal, sustitución establecida con el fin de garantizar la proporcionalidad en el Congreso para que sea más representativo del país y de sus distintas fuerzas políticas. También habrá menos distritos (pasamos de 60 a 28) y circunscripciones (de 19 a 15), pero aumentará el número de senadores (de 38 a 50) y de diputados (de 120 a 155). Además se aplicó por primera vez la Ley de Cuotas en la conformación de las listas, que exige en sus registros un 60% de un género y un 40% del otro.

Una de las razones para modificar el sistema fue que era considerado una barrera de entrada para los independientes o diversas fuerzas políticas, distintas a las coaliciones que tradicionalmente triunfaron en los comicios. Es efectivo que los cambios otorgan mayores posibilidades a los independientes y fuerzas políticas que no cuentan con representación en el Congreso, sin embargo, solo lo que ocurra en los próximos cuatro años nos permitirá saber si fue efectiva esta modificación.

El Congreso es una de las instituciones que tiene los indicadores de confianza y aprobación más bajos, de acuerdo a estudios de percepción de PublicUSS. Pero lo que está en cuestionamiento no es su composición ni las visiones que allí se contraponen, sino que la efectividad, probidad y transparencia de la labor legislativa, algo que, con una modificación al sistema electoral, no cambiará.
Tener un Parlamento con más escaños y elegido a través del sistema proporcional garantizará nuevos actores, pero también facilitará la fragmentación a la hora de deliberar asuntos de interés para la nación. Por lo demás, establecer una ley de cuotas sólo en la inscripción, no garantiza que las mujeres ingresen en mayor proporción al Congreso.

Asimismo, poco ayudará a los congresistas a estrechar su vínculo de confianza y cercanía con la ciudadanía, si deberán representar distritos más grandes y diversos. Por ejemplo, en la Región del Biobío el nuevo distrito 20 agrupa a los ex distritos 43, 44 y 45, ¿será posible abarcar de forma efectiva los intereses ciudadanos de Talcahuano, Chiguayante o Coronel al mismo tiempo?
Las nuevas reglas electorales permitirán darle mayor diversidad al congreso, pero está lejos de ser la fórmula -ampliando distritos e incrementando el número de autoridades- que pueda fortalecer el fracturado vínculo de confianza entre la ciudadanía y los parlamentarios.

Cristian Puentes Rivas
Director de Escuela de Liderazgo
Universidad San Sebastián

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