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Opinión

El derecho y deber de votar

 Alejandro Mege Valdebenito.


 Por La Tribuna

13-11-2017_20-14-371__alejandromege

“Hacer uso del voto como forma de expresar su opinión para elegir y ser elegido es un derecho humano que se encuentra consagrado en nuestra Carta Fundamental”.
 

La lucha por la libertad y la conquista de los derechos que considera propios a su condición humana han sido parte de la historia del hombre; lucha iniciada desde el momento mismo en que tomó conciencia de su derecho a la libertad y a la dignidad basada en su propio valor y en esas conquistas nada de lo conseguido le han sido gratuito. Por el contrario; angustias, dolor y sangre ha tenido que sufrir para alcanzarlas y conservarlas. Dentro de esas conquistas, la democracia como forma de vida ha sido una de las más importantes.

Junto con conquistar sus legítimos derechos, el ser humano aprendió también que para merecerlos y reafirmarlos era necesario cumplir con los deberes que la vida en sociedad requiere, sin lo cual no era posible exigir el ejercicio de esos derechos sin ponerse al margen del colectivo social que ha establecido procedimientos para ordenar la vida en común a través de las elección periódica de las autoridades que tienen la responsabilidad de resguardar los intereses, deberes y derechos de toda la sociedad. Si bien la democracia como forma de vida no es perfecta, es el mejor sistema político –como arte y ciencia de gobernar- que se conoce, preferido por hombres y mujeres de espíritu libre y clara conciencia social.

Hacer uso del voto como forma de expresar su opinión para elegir y ser elegido es un derecho humano que se encuentra consagrado en nuestra Carta Fundamental, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, entre   otras declaraciones internacionales. Derecho a voto que, no hace demasiados años, era el privilegio de algunos para elegir a sus representantes y actores de los poderes públicos, es hoy día un derecho para todos los que cumplen con los requisitos legales para hacerlo. Si bien el acto de votar es un derecho, constituye un deber y una responsabilidad de modo que, abstenerse de hacerlo, es inhabilitarse a sí mismo como ciudadano, permitiendo que sean otros los que piensen y decidan por él.

La democracia otorga derechos y exige deberes y la abstención electoral debilita a la democracia y quita respaldo y representatividad a quienes resulten electos. Si una persona decide no votar por que los políticos son, a su juicio, corruptos e ineficientes, que no resuelven los problemas de la gente y se queda en la cómoda posición de observador indiferente es porque no le interesa hacer el intento de mejorar la sociedad en que vive y en que vivirá su descendencia. Renegar de la política y los políticos y por ello no ejercer su derecho y su deber de sufragar no es la opción de un verdadero ciudadano. Su opinión debe expresarla, como ejemplo para otros, en alguna de las opciones que permite el voto, dejando constancia de haber cumplido con su deber cívico.

 Alejandro Mege Valdebenito.

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