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Opinión

TVN no puede morir, pero debe autofinanciarse

Gabriel Hernández Veloso. Director Diario La Tribuna


 Por La Tribuna

03-11-2017_20-37-231__GabrielHernández

La televisión chilena en general pasa por su peor momento económico. Aquella caja cargada de imágenes que llegó a Chile con sus primeros experimentos en 1939, pero que inició regularmente sus transmisiones a partir de 1957, nos acompañó, nos mostró la historia y fue el principal medio de comunicación, hasta la llegada del internet y sus plataformas de video, información y entretenimiento.

Con ello, los creativos comenzaron a idear diversas propuestas para hacer convivir el avance del mundo digital y así otorgar a sus públicos un mundo de ofertas programáticas para ver en directo o revivirlas desde la web.

Actualmente, el panorama está muy crítico en general. Los despidos y las pérdidas en todos los canales es pan de cada día.

En el caso de TVN, este lidera ampliamente las pérdidas por más de 80 millones de dólares en este gobierno. Lo siguen Canal 13 con 60 millones de dólares y CHV con 45 millones de dólares.

Hoy el debate que existe entre los políticos del oficialismo y oposición es el traspaso de US$70 millones de dólares del Fisco al “canal de todos”, con el objetivo de salvarlo de la quiebra.

La pregunta que surge entonces, es: ¿qué van a hacer para poder recuperar al canal?

Lamentablemente, para el rumbo que ha tomado la estación estatal en las últimas 4 décadas, equiparándose a la transmisión de las estaciones privadas, no le permite ser un canal abocado solo a la cultura. No es posible ni viable.

Los equipos de los noticiarios y programas con contenido tienen talentos y profesionales increíbles, incluso en regiones, donde no se puede dar el lujo de perder una vitrina tan importante para reflejar la realidad local. 

Lo que se requiere es darle aún más autonomía al directorio del canal. No puede ser un botín de los grupos políticos gobernantes o más poderosos, como ha denunciado el propio Santiago Pavlovic al indicar que “desde el restablecimiento de la democracia en Chile, ese directorio ha estado integrado ¡siempre! por tres miembros que han representado la sensibilidad de centroderecha y tres representantes de la centroizquierda".

Televisión Nacional de Chile, necesita un directorio pluralista, pero también una línea editorial clara, que no tenga que agradar a un gobierno, que sea independiente, que no reciba telefonazos ni cuestionamientos ideológicos. Debe ser el más fiel ejemplo de la libertad de expresión.

Los trabajadores comprometidos los tienen, en Santiago y en regiones. Ellos son quienes mantienen viva la esperanza de superar el problema. Ahora, se requieren mentes creativas que generen proyectos atractivos para la audiencia. No podemos dejar que este canal se pierda. Es nuestro.

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