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Opinión

Algo nos ocurre

Mario Ríos Santander


 Por La Tribuna

31-01-2017_20-50-59MARIORIOS

Es demasiado. Valparaíso, barrios calcinados, ahora nuestro Chile central, 400 mil hectáreas, 3 mil casas incendiadas. ¿Qué nos ocurre? Hasta ahora, lo único que no podíamos predecir eran los terremotos; el resto, todo, incluyendo los maremotos. ¿Entonces?

Las declaraciones más dramáticas, en el inicio de los incendios, fueron del director de Conaf, quien anunciaba que “la mitad de los aviones y helicópteros que apagan incendios están fuera de uso”, y luego publicaba la foto de un avión cisterna de Conaf, amarillo, de punta en el suelo, como si alguien le hubiese hecho una zancadilla. Dramático.

Todos los países tienen una oficina de Inteligencia. Ella tiene por objeto prever. Los estadounidenses preveían todo, hasta que les destruyeron dos torres símbolos de la economía de su país. Nacía el Terrorismo llevado a la más alta perfección. En realidad fueron sorprendidos en el alma nacional. Y quedaron “picados”.

Obama invitó a todo su gabinete y a la televisión mundial a presenciar la ejecución de quien fuera el principal responsable del acto terrorista en tierra estadounidense: Osama Bin Laden. Y ahí estuvo el mundo entero. Osama murió, rodeado de sus mujeres e hijos. En esto los árabes no son mezquinos.

¿Y aquí? ¿Quién nos invitará a ver el juicio al o la culpable? La inteligencia chilena, debilitada por el conflicto en La Araucanía, los migrantes y otros, ¿tendrá algo que denunciar, si es que los incendios han sido provocados? Por lo menos tener alguna opinión.

Pero si no es así, ellos, los incendios, surgen por el desconocimiento, irresponsabilidad, imprudencia y todos los otros epítetos que corresponden, de nuestra población, y en ella, de bomberos, Conaf, las Fuerzas Armadas, especialmente el Ejército, municipalidades que supongo tendrán alguien encargado de las emergencias, de las escuelas, colegios y liceos, que junto con dar las vacaciones de verano, le dieron instrucciones a sus alumnos en el cuidado de los incendios, de los padres a los hijos que les gustan los asados en cualquier parte, de los que fuman, de los que botan sus basuras en los caminos.

En fin, de todos, gobernadores, empresas forestales, eléctricas, los scouts, el Defendamos Chile, todos, no se salva nadie, yo mismo (que tuve también un incendio y perdimos parte de la viña), todos al banquillo de los acusados. Porque todos tenemos una cuota de irresponsabilidad.

Sí, ahora hay que incorporar, para siempre, los incendios. El SuperTanker aéreo se deberá quedar aquí y a los rusos (que están de moda con Trump en Estados Unidos), comprarle unos cuatro Ilyushin de 40 mil litros cada uno. Si no tenemos plata, no importa, se venden dos F-16 de la Fuerza Aérea y punto.

Concordemos en que todo cambió. Ya los reclutas que los preparan para la guerra, desde ahora, se preparan para el peor de los conflictos: los incendios en suelo patrio (arribaron militares españoles expertos en fuego, ¿habrá en Chile?), cambiar los fusiles por bombas de agua de espalda, los tanques por carros bomba de 10 mil litros, los uniformes de camuflaje por tenidas amarillas protectoras del calor. Y quien gobierne, disponga la salida de las Fuerzas Armadas a los campos chilenos y no las tenga escondidas en los regimientos. Todo cambió.    

Sí, todo cambió. Ahora los chilenos ven sus entornos con temor. Falta aún todo febrero, no hay lluvias, todo seco, todo dispuesto para vivir el horror. Pero alguien tiene que dirigir todo esto. La Presidenta a nivel nacional y alcaldes a nivel local. Nadie debe tomar vacaciones este año. Hacerlo es irresponsabilidad absoluta, todos a trabajar. El gobernador Barceló está solo, así lo veo: algunos alcaldes de vacaciones. 

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