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Opinión

Desconfianza y malestar: la ruta del refichaje de militantes

Cristian Puentes Rivas Escuela de Liderazgo Universidad San Sebastián


 Por La Tribuna

19-01-2017_20-57-00CristianPuentesUSS

 Muchos ciudadanos se niegan a votar, pues no quieren legitimar a la autoridad política. Sin embargo, lo cierto es que esta abstención sólo beneficia a los mismos de siempre.

                                                                        

En una gran encrucijada se encuentran los partidos políticos, pues deben alcanzar una mínima cantidad de militantes -17.500 hasta abril de este año- de acuerdo a lo establecido por la nueva ley electoral. En juego está su sobrevivencia en el sistema político, pues de lo contrario no podrán acceder a financiamiento estatal.

Le tarea es difícil y estamos en una situación impensada si se recuerdan las cifras que marcaron el retorno a la democracia en los años 90, cuando un 80% señalaba estar identificado con un partido político (de izquierda o derecha). En cambio hoy, de acuerdo a los datos entregados por la encuesta CEP, la realidad parece alarmante para los partidos, pues solo un 19% se siente identificado con ellos, y un 68% no se identifica con la izquierda, el centro ni la derecha. Dramático, pero cierto.

Los partidos sólo están cosechando lo que han sembrado: campañas y precampañas fuera de la ley, financiamiento ilegal, creación innecesaria de regiones (sólo significarán más clientelismo y juegos de poder), “capacitaciones” de varios concejales que con recursos públicos han gozado de espectaculares vacaciones generando una contribución nula en sus comunidades, partidos creados como traje a la medida para desarrollar agendas personales, como el PRO de Marco Enríquez-Ominami, y un largo etcétera.

En ese contexto, muchos ciudadanos se niegan a votar, pues no quieren legitimar a la autoridad política. Sin embargo, lo cierto es que esta abstención sólo beneficia a los mismos de siempre: a los profesionales de la política, aquellos que viven de esta actividad, que no tienen otro oficio más que el de militar en un partido y, en consecuencia, tener un trabajo. Distinta es la situación de aquellos profesionales que están en política, militantes disciplinados, con actividad partidaria y que podrían desarrollar sus actividades en el mundo privado, y lo hacen en el mundo municipal, en los servicios y en el mundo público en general.

Con la abstención, ganan los mismos de siempre, aquellos que mantienen cautiva a una ciudadanía disconforme, desinteresada y desconfiada, que no se involucrará en la interna de los partidos políticos y, en consecuencia, estos seguirán siendo gobernados por aquellos que, conscientes del desprestigio y las malas prácticas, saben también que la amenaza de perder poder aún está lejos, pues siguen siendo aún pocos los ciudadanos que observan, juzgan, reprueban o incluso denuncian las malas prácticas.

Cristian Puentes Rivas

Escuela de Liderazgo

Universidad San Sebastián

 

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