domingo 08 de diciembre, 2019

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Opinión

Cuando faltan las palabras

Paulina Dardel Facultad de Artes Liberales Universidad Adolfo Ibáñez


 Por LESLIA JORQUERA

30-12-2016_21-17-42Paulina_Dardel

La falta de vocabulario para nombrar sentimientos y personas, algo frecuente en Chile, es síntoma de una enfermedad grave: la privación de un adecuado pensamiento. Un parlamentario resolviendo con groserías una discusión, terminó enfrascándose en problemas judiciales con un poderoso empresario e hizo famoso a un desconocido diputado Rivas; Boric, exaltado por un caso del Sename se exaspera y, en plena sesión de la Cámara Baja, envía tan lejos como puede a un ministro. Un polémico portero de fútbol, Johnny Herrera, envía duros mensajes a los dirigentes de su club a través de la prensa.

¿Qué es lo que está pasando en Chile? ¿Acaso no se nos enseñan las palabras adecuadas para poder expresarnos correctamente?

Personalmente, pienso que sí se nos instruye con un vocabulario suficiente a lo largo de nuestra educación básica y media, pero lo vamos perdiendo por diversos motivos.

El primero de ellos es porque hablar correctamente, en nuestro país, es mal visto. Aquellas personas que tienen un amplio léxico se ven como distantes por los demás, ya que la comunicación de sus ideas resulta difícil de seguir por la mayoría, quienes han perdido buena parte de las palabras aprendidas.

Por último, y lo más significativo, es que nos faltan las palabras para captar la atención del interlocutor: la sociedad está demasiado ensimismada en su propia rutina, por lo que damos poca importancia en lo que pueda pasar, por ejemplo, en el mundo político, salvo que se destaque lo negativo. Ahí tropezamos con personas como los diputados Rivas y Boric, quienes se hacen conocidos, además de sus trabajos para sus circunscripciones, por su lenguaje procaz frente a otros, por la falta de respeto ante un tercero, a pesar de que pueden ganar también nuestra atención si lograsen interpelar a un otro con un correcto hablar. Susan Sontag llama “conciencia de las palabras” a la correcta apreciación y uso que hacemos de ellas, algo de lo que en este momento en Chile estamos muy distantes.

Intentemos ser menos Rivas, Boric y Herrera y seamos más Sontag, para así poseer más “conciencia de las palabras”, cuidarlas y utilizar todas cuantas sabemos convenientemente.

Paulina Dardel

Facultad de Artes Liberales

Universidad Adolfo Ibáñez

 

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