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Opinión

Pateando piedras: (Pin Pon, sabrá esperar)

Ives Ortega, Poeta


 Por La Tribuna

22-12-2016_21-10-20IVESORTEGA

Ahí está “Roberto Fantuzzi, presidente de La Asociación de Exportadores de Manufacturas, en su elocución, comparó a las mujeres con la economía, señalando que ambas deben ser “estimuladas” para activarse.

 

Son muchos miles los estudiantes egresados este 2016, desde los diversos establecimientos educacionales, con uniforme y sin; de matrícula mixta, sólo para hombres o sólo para mujeres; municipales, auxiliados o privados. Los jóvenes se ven alegres el día que se despiden de la enseñanza media o secundaria, han cumplido con todo; porcentaje de asistencia,  calificaciones, conducta disciplinaria, respeto a la autoridad y a los símbolos patrios  entre otras diligencias, regidas por la denominada “convivencia escolar”. Atrás quedó el día que les señalaron con el dedo: “Tú, si tú, quédate quieto jovencito”- desde luego, no era Pink Floyd– La intemperante graduación llegó a su fin, desperdigados en los más recónditos espacios se ven expuestos en la calle,  cara a cara con la realidad, procurando satisfacer el confuso ocio que les dejó por ahí la ansiedad y el  retraimiento. Las cuentas no son alegres, nada se salva, las señaléticas del tránsito, los tachos de basura, las luminarias, tampoco los escaños de las plazas públicas, todo ha sido arrancado de cuajo en una juerga proscrita, en el atrevimiento se sacuden a gritos  ese  enfado (que al parecer) les provocó los más de doce años de una redundante e infame instrucción, donde priorizó “la competencia” desheredándoles  también de sus derechos humanos. “Tú, si tú, quédate quieta jovencita, sé de dónde vienes, cuál es tu raza y tu mestizaje…”

Desde el mundo winka, las cosas se ganan imponiendo ciertas  reglas, siendo los resultados catastróficos; se ha perdido la memoria, el odio sobre el otro se hace recurrente, los necios de siempre siguen azotando las mañanas, se organizan pactos para estafar con el papel de baño y pañales los remedios y el pan, el agua y la vida, los medios dicen: “la cosa esta mal en Venezuela”.

Aquí, en Chile, la violencia se toma los campos, un carabinero dispara por la espalda a un niño, no se distinguen los camaradas de los compañeros, “con lo que gano en  este trabajo ya no me alcanza”. En el mundo winca, un 30 de diciembre, miles de jóvenes seguirán yendo a “clases” en la Media o Secundaria, tal vez, para instruirlos y mejorar sus calificaciones, conducta disciplinaria,  respeto a la autoridad, los símbolos patrios y una vez cumplido el porcentaje exigido de asistencia poder ser promovidos a un nivel superior, “porque si te  esfuerzas podrás someter al otro”.

Ahí está “Roberto Fantuzzi, presidente de La Asociación de Exportadores de Manufacturas, en su elocución, comparó a las mujeres con la economía, señalando que ambas deben ser “estimuladas” para activarse, -mostrando una muñeca sexual inflable- en medio del jolgorio de los etiquetados asistentes, los mismos que hacen la oración del Ave María, mirando Punta Peuco. “No hay peor castigo que negar tu memoria”, se escucha el hablar desde el walmapu, negar la existencia de la mujer significa “no ser más”. Desde el walmapu, los niños crecen integralmente con la naturaleza, se encuentran con cada uno de los sentidos, y de ellos se nutren de colores, aromas, sonidos, adquieren sabiduría; la autoridad es el respeto por la voz de los ancianos, y las ancianas; estarán preparados a los 8 años para poner en práctica todo lo aprendido, recolectará alimentos, también los sembrará, de lo cosechado, tomará lo necesario y lo compartirá, con 16 años, una vez dada las gracias por las fuerza espiritual y física, buscará su destino, ya es un hombre. Desde el mundo winka, la falsa moral del consumo carcome el criterio a los estudiantes, el viejo pascuero, trae consigo regalos de “competencia”.

Ives Ortega

Poeta

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