lunes 16 de septiembre, 2019

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Opinión

Optar por la calidad acreditada

Sergio Castro Alfaro Vicerrector Sede Concepción Universidad San Sebastián


 Por LESLIA JORQUERA

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Una vez teniendo claro lo que se quiere estudiar, el joven debe definir dónde cursar la carrera, asunto de gran relevancia. Ante la amplia oferta de programas, hay indicadores objetivos que deben ser considerados.

 

 

Poco más de 290 mil jóvenes rindieron la PSU este año en el país y, por estos días, se encuentran a la espera de los resultados que determinarán su futuro inmediato. Son jornadas de ansiedad, que finalizarán este lunes 26 cuando se den a conocer los puntajes, los que para algunos serán motivo de alegría mientras que para otros, lamentablemente, de decepción y tristeza.

Lo primero es que, tanto ellos como sus familias, deben asumir con tranquilidad cualquiera sea el puntaje. Si al estudiante no le alcanza para acceder a una determinada carrera, debe tener la certeza de que siempre hay otras opciones e incluso está la posibilidad de prepararse un año más para volver a rendir el examen. El puntaje no puede ser considerado como algo definitivo en la vida de ningún joven.

Si tiene la opción de escoger, es relevante que considere algunas variables antes de tomar una decisión. Al elegir la carrera, aunque es positivo considerar factores como la empleabilidad y el nivel de ingresos futuros, más relevante es tomar en cuenta las habilidades, los gustos y la vocación. Estudiar una carrera en que el joven se sienta feliz le permitirá tener un buen rendimiento académico y cimentar desde la universidad el desarrollo laboral. Amar lo que se hace facilita el desempeño en el mundo del trabajo y, en definitiva, contribuye a la felicidad personal.

Una vez teniendo claro lo que se quiere estudiar, el joven debe definir dónde cursar la carrera, asunto de gran relevancia. Ante la amplia oferta de programas, hay indicadores objetivos que deben ser considerados.

Fundamental es cautelar que la casa de estudios superiores cuente con la acreditación institucional. Fijarse en el número de años y en la cantidad de áreas acreditadas da una noción confiable de la calidad con que la institución desarrolla sus procesos. Este aspecto tiene mayor incidencia en la formación que recibirá el estudiante por sobre otros como la pertenencia o no a un determinado consejo o si se trata de un plantel estatal o privado.

Junto con la acreditación institucional, los postulantes deben consultar por la acreditación de su respectiva carrera. Estos procesos –salvo en los casos de Medicina y Pedagogía- son voluntarios y, cuando las universidades se someten a ellos, dan cuenta de un real interés por mejorar la calidad de la educación que están impartiendo.

El prestigio de la comunidad académica, el número de profesores con doctorados, las publicaciones científicas, la investigación y en especial los esfuerzos por vincularse con el entorno son también factores que se deben tomar en consideración. Optar por una institución enfocada en la excelencia marca la diferencia no sólo durante los años de estudios, sino también en el desarrollo profesional futuro. Por ende, decidir sobre la base de criterios objetivos es un asunto de la mayor relevancia.

Sergio Castro Alfaro

Vicerrector Sede Concepción

Universidad San Sebastián

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