miércoles 18 de septiembre, 2019

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La muñeca inflable del ministro

Renato Segura cerregional.cl


 Por LESLIA JORQUERA

15-12-2016_20-14-19RenatoSegura

 

 La otra cara de la moneda, lo constituyen la producción de bienes diferenciados, donde la productividad es el resultado de un modelo de negocios orientado a satisfacer nichos de mercado específicos.

 

“La productividad no es todo, pero a largo plazo es casi todo. Que un país pueda mejorar su nivel de vida a lo largo del tiempo depende casi por completo de su capacidad de elevar el producto por trabajador”.

La frase acuñada por Paul Krugman, premio Nobel de Economía 2008, se ha transformado en un objeto de culto y veneración. La Comisión Nacional de Productividad, creada por Decreto Nº. 270 de fecha 9 de febrero de 2015, y los esfuerzos de Corfo con las asesorías especializadas de profesionales de la OCDE, dan cuenta de la relevancia y los recursos que en Chile se otorga al impulso de una agenda de productividad.

La macro zona forestal de Chile (Maule, Biobío y La Araucanía) fue testigo de una obra maestra en productividad: la industria de la celulosa. De acuerdo a la estadística incorporado en el Anuario Forestal– publicado por Infor – en el año 1990 Chile producía 800 mil toneladas de pulpa de madera, 25 años después, la producción supera los 5 millones de toneladas. La escala de producción le permite cash cost de producción del orden de US$400 la tonelada, lo que representa menos del 50% del precio de mercado. Chile se ha llegado a ubicar entre los 5 mayores productores de celulosa del mundo.

Para alcanzar este magno sitial que ostenta Chile, fue necesario forjar un duopolio. La propiedad de los viveros para producir especies mejoradas, el patrimonio forestal a una distancia económica en torno al complejo industrial y la seguridad de disponer de los inventarios para abastecer de materia prima de las plantas, fueron las estrategias básicas del modelo de negocios. Es decir: la productividad, la concentración de la riqueza, la ineficiencia del sistema económico y los conflictos sociales quedaron sellados.

A la luz de lo señalado, resulta curioso que, el Estado de Chile, siga perseverando en poner la productividad como el caballito de batalla. Los resultados esperados, no son difíciles de anticipar. Los recursos asignados tendrán su contrapartida en los resultados esperados, en la medida que la escala de producción alcance el umbral de un commodity (concentración productiva).

La otra cara de la moneda, lo constituyen la producción de bienes diferenciados, donde la productividad es el resultado de un modelo de negocios orientado a satisfacer nichos de mercado específicos.

Por ello, cada vez que escucho levantar el eslogan de la productividad como un fin y no como el resultado de un proceso, no puedo dejar de pensar en la muñeca inflable del ministro de Economía como símbolo a la ineptitud en el actuar de los agentes económicos.

Renato Segura

cerregional.cl

 

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