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Opinión

Momento de decisiones

Roger Sepúlveda Carrasco Rector Universidad Santo Tomás


 Por La Tribuna

08-12-2016_20-24-45RogerSepulveda

Hemos transitado a una velocidad meteórica desde un sistema en extremo elitista a uno de cobertura masiva, donde prácticamente todos quienes lo deseen pueden acceder a cumplir sus sueños de ser profesional tienen la posibilidad, pero en muchos casos existen historias de esfuerzo y resiliencia reales que merecen ser rescatadas y conocidas, pues la educación superior ha dejado de ser un privilegio de pocos.

 

 

Este fin de año, los cerca de 290 mil jóvenes que se inscribieron para rendir la Prueba de Selección Universitaria (PSU) se enfrentarán al proceso de postulación a las universidades chilenas.  Ahí, con los resultados de este examen en la mano, deben optar por una carrera y una institución, que al menos en teoría, marcará su futuro.

 

La decisión no es fácil, pues si nos ceñimos a la premisa tradicional de que la carrera es para toda la vida, ese joven, a sus cortos 18 ó 19 años está definiendo en una sola evaluación su futuro, basándose en gran medida en suposiciones y en referentes externos, que poco podrían tener que ver con sus propias expectativas. Cierto es también que, con el paso de los años y la apertura a nuevas alternativas académicas, tanto en carreras y casas de estudio, como en la mayor posibilidad de becas y créditos, los postulantes a la educación superior se enfrentan a este desafío, en un escenario más acorde a la realidad actual.

 

La creación de universidades privadas, hace ya más de dos décadas y la consolidación en áreas específicas de los centros de formación técnica e institutos profesionales han permitido que hoy la mirada sobre el tema de la educación superior sea más amplia y sea éste un factor de cambio. Es la llamada movilidad social, una instancia que en lo inmediato permite a un sector mayoritario de la población acceder a formación profesional de calidad y en el largo plazo, dar un giro a sus vidas.

 

Hoy en Chile, aproximadamente 1.200.000 alumnos estudian en el sistema de educación superior, casi el doble de la matrícula total registrada en 2005 y sideralmente mucho más que los 160 mil alumnos que estudiaban en 1983. Hemos transitado a una velocidad meteórica desde un sistema en extremo elitista a uno de cobertura masiva, donde prácticamente todos quienes lo deseen pueden acceder a cumplir sus sueños de ser profesional tienen la posibilidad, pero en muchos casos existen historias de esfuerzo y resiliencia reales que merecen ser rescatadas y conocidas, pues la educación superior ha dejado de ser un privilegio de pocos.

 

A pocos días de que comience la etapa más intensa del proceso de admisión 2017 en nuestro país, la invitación es a que todos quienes este año han decido continuar su formación, lo hagan pensado en aquello que los hace felices, en lo que sienten que es su vocación y en lo que se proyectan. Que la opción que tomen sea informada, conversada y por qué no, también compartida y por sobre todo, basada en los aspectos académicos.

 

Roger Sepúlveda Carrasco

Rector Universidad Santo Tomás

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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